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Un verdadero aficionado a la lucha libre

La lucha libre no se podría entender sin los luchadores y los aficionados, pero realmente ¿quién es un verdadero aficionado a la lucha libre?

De entrada, un aficionado a la lucha libre es aquel que gusta del pancracio nacional.

No pierde la oportunidad de asistir a una función en la arena que le queda más cercana. En el caso de la Ciudad de México, la Arena México o la Coliseo. En el caso de Hidalgo, la Arena Afición.

Un aficionado a la lucha libre es aquel que va a la arena y apoya a su luchador favorito, rudo o técnico. Grita, aplaude, abuchea, se emociona.

A un verdadero aficionado le preguntas sobre tal o cual luchador o sobre determinada empresa y sabe, porque sigue la lucha libre, compra revistas, ve programas dedicados al pancracio y sigue las transmisiones incluso por televisión.

Hay quienes coleccionan revistas de antaño y las de la actualidad, tienen colecciones de máscaras de sus luchadores favoritos, posters o los clásicos muñecos de lucha libre de El Santo y Blue Demon.

Tienen a su luchador o luchadores favoritos, se declaran cien por ciento rudos o brindan su apoyo total a los técnicos.

Un aficionado a la lucha libre vive una catarsis en una arena, ahí saca el estrés de día o la semana, con gritos, arengas, se libera.

Participa en foros de lucha libre, que a últimas fechas han sido rebasados por las redes sociales, aunque siguen teniendo vigencia.

Y hablando de las redes sociales hay aficionados que buscan a sus luchadores favoritos en Facebook o Twitter, para dar like a su cuenta o seguirlos.

Actualmente hay luchadores estrellas que tienen sus cuentas en redes sociales en donde los aficionados también los pueden seguir además de las arenas.

Un verdadero aficionado a la lucha libre es puntual a la cita con el pancracio, acude cada ocho días a la arena, va con los amigos, la familia, sus hijos.

Se toma la fotografía con su luchador favorito, lo espera al terminar la lucha para que le firme su revista o el especial en donde se publicó algún artículo sobre él.

Hay quienes se organizan y forman porras de apoyo a luchadores rudos o técnicos en las arenas. Aunque es poco común, existen quienes forman clubs de fans de tal o cual luchador.

El más claro ejemplo de un verdadero aficionado a la lucha libre lo representa Doña Virginia Aguilera, llamada “la abuelita de la lucha libre mexicana”.

No se perdía una sola función de lucha libre en la Ciudad de México y en la Arena México.

Posters de luchadores y revistas inundaban su casa. Fue la aficionada número uno de la lucha libre mexicana.

Acá en Pachuca tenemos el caso más representativo con el Franky, un paletero con una afición arraigada en la lucha libre.

Sus peleterías están tapizadas con fotografías con distintos luchadores estrellas y figuras. Y es muy común verlo en las funciones de los martes en la vetusta Arena Afición.

Pero, ¿por qué hablamos de los verdaderos aficionados de la lucha libre? Porque hay quienes se dicen aficionados sin serlo.

Cuando Místico, hoy convertido en Sin Cara, encabezaba las funciones de lucha libre en la Arena México y en todo el país, de pronto salieron muchos aficionados del otrora príncipe de plata y oro y de la lucha libre.

Acudían a las arenas, compraban sus máscaras y apoyaban al luchador técnico y al que también estuviera de moda en ese momento.

No digo que esté mal que lo hagan, o que el ciudadano común no tenga derecho a acudir a una función de lucha libre.

Pero de ahí a ser un verdadero aficionado a la lucha libre existe una distancia enorme.

Un verdadero aficionado a la lucha libre ha acudido a las arenas de la mano de sus padres, y ahora lleva a sus hijos a las funciones, es una herencia generacional.

Un verdadero aficionado a la lucha libre sabe perfectamente de la importancia de una lucha de máscara contra máscara, sabe lo que representa el nombre de El Santo en la lucha libre de nuestro país.

Sabe lo que significan nombres como Blue Demon, Black Shadow, Huracán Ramírez, Cavernario Galindo, Rayo de Jalisco, Doctor Wagner, El Ángel Blanco, El Solitario, El Perro Aguayo, Fishman, Los Villanos, Los Brazos, Los Infernales, Los Misioneros de la Muerte.

Un verdadero aficionado a la lucha libre está empapado del tema, sabe lo que significa el arte del pancracio para nuestro país. Sabe quiénes son las leyendas, las figuras, los ídolos, quiénes perdieron la máscara, la cabellera.

Ser aficionado a la lucha libre es vibrar en cada función, con los luchadores, transformarse con una máscara puesta ¿Y usted amable lector, es un verdadero aficionado a la lucha libre? 


cuachara_luchagor@hotmail.com