De 2 a 3 caídas

¿Cómo recuerdan a los luchadores?

Muchas veces recordamos a un luchador por alguna característica particular, algún movimiento, un castigo sobre el ring en contra de sus rivales, por las máscaras ganadas o perdidas o simplemente por su carisma.

Evocamos a los luchadores por algo de ellos que se nos quedó marcado en el momento en que lo vimos sobre ring, a través de la televisión o de las crónicas de sus épicas batallas en las revistas especializadas de lucha libre.

Por ejemplo, recordamos el clásico Octagón-Fuerza Guerrera, pero más allá de que este encuentro sea un clásico, recordamos cómo Octagón siempre fue víctima de Fuerza Guerrera al amarrar el listón de su máscara sobre las cuerdas del ring.

El mosco de la merced arrasaba con el amo de los ocho ángulos, era su pesadilla y en cada encuentro Octagón terminaba amarrado de las cuerdas castigando a placer por el rudo.

En la lucha de máscara contra máscara entre Cien Caras y el Rayo de Jalisco Jr, además de que Carmelo Reyes dio a conocer su identidad, de que la Arena México se llenó hasta las lámparas y que mucha gente quedó afuera de la catedral de la lucha libre, este encuentro también se recuerda por el guitarrazo del Dinamita sobre su rival.

Al momento de la presentación del encuentro, Cien Caras estrelló una guitarra sobre el Rayo de Jalisco Jr, momento que quedó grabado en la memoria de los aficionados.

El Santo, una leyenda de la lucha libre de nuestro país, es recordado por múltiples cosas, desde sus películas en el cine en donde enfrentaba a vampiros, momias y extraterrestres, pasando por el castigo ‘la de a caballo’, hasta su lucha de máscaras contra Black Shadow en donde salió vencedor.

Otra leyenda de la lucha libre en México es el Perro Aguayo, el carismático can de Nochistlán.

Su llegada al ring era acompañada de por la Marcha de Zacatecas, sus luchas sangrientas en el Toreo de Cuatro Caminos, sus encuentros con Konan y los hermanos Dinamita, su castigo de ‘la lanza’ y ese corazón tan grande que dejaba dentro del ring.

Muchas veces recordar a un luchador es indudablemente recordar a otro, a su rival sobre el ring.

Está el caso del Villano III, una figura de la lucha libre de nuestro país, quien perdió la máscara en manos de Atlantis en la Arena México.

Más allá de dar a conocer su identidad, fue quien propuso la lucha, castigó a Atlantis a placer, demostró su calidad y la afición de la catedral de la lucha libre se le entregó aquella noche.

Hay dos luchadores que son recordados casi al mismo tiempo, hablar de uno es indudablemente referirse al otro, un clásico de la lucha libre de nuestro país, nos referimos al Dandy y al Satánico.

Recordar a Roberto Gutiérrez Frías es volver a esos encuentros de técnica, sangre y garra que sostuvo frente a Daniel López.

Incluso actualmente el Dandy sostiene una gira del adiós y su rival es el Satánico, en sus últimos encuentros han dado cátedra de lo que es la verdadera lucha libre a ras de lona.

Hay un luchador mini al que se le recuerda por su espectacularidad, es pequeño en estatura pero enorme en cuanto a calidad y capacidad luchística, Mascarita Sagrada.

Ejecutaba unas tijeras voladas hacia afuera o hacia dentro del ring que impresionaban a la afición. Posteriormente se le conoció como Mascarita Dorada y actualmente está en la World Wrestling Entertainment (WWE) como Torito.

Canek, figura y leyenda de la lucha libre de nuestro país, fue un luchador de época en el extinto Toreo de Cuatro Caminos.

Recibía a los luchadores extranjeros que llegaban a México, además de recordársele por el ‘press militar’ que aplicaba a sus rivales, también se le recuerda por haber cargado a André el Gigante luchador de más de dos metros de estatura y tonelaje impresionante.

Si hay un luchador que encarnó la rudeza al mil por ciento y que su nombre era el terror de sus rivales sobre los cuadriláteros, ese fue el Cavernario Galindo.

Se le recuerda por su fiereza sobre los encordados, sólo había un objetivo en su mente, acabar con sus rivales.

Además de su rivalidad y luchas sangrientas, Villanos y Brazos se recuerdan por la lucha de máscaras entre ambas tercias, en donde los Brazos dieron a conocer su identidad pero su calidad no estuvo en duda.

Recordar al Pirata Morgan no es sólo saber que aún es un gran rudo, sino que el parche que usa en el rostro es real, le hace falta un ojo. Lo perdió en una salida hacia fuera del ring.

Todos estos luchadores tienen algo en común, fueron grandes figuras de la lucha libre de nuestro país. Y usted amble lector ¿cómo recuerda a su luchador favorito?

cuachara_luchagor@hotamail.com