De 2 a 3 caídas

Los programadores y la afición

Respondiendo a la pregunta de ¿por qué asistimos a una función de lucha libre?, sin duda alguna la primera respuesta es: porque está programado nuestro luchador favorito o simplemente porque el cartel es muy bueno.

Uno va a las arenas a ver al luchador del momento, al ídolo, la figura, la estrella, la rivalidad en turno.

Entre mejor esté integrado el cartel tanto en la estelar, la semifinal y la lucha estrella, los programadores atraerán al aficionado a las arenas.

Sin embargo ¿qué pasa cuando los programadores de las empresas repiten el mismo cartel, los mismos luchadores, cada ocho días, un mes, dos meses, tres meses?

Simplemente el aficionado se cansa de ver lo mismo cada ocho días en la empresa de su preferencia y esto se ve reflejado en las entradas de la arena.

Es ahí cuando el aficionado reclama refrescar el cartel, darle oportunidad a otros luchadores, ver rivalidades nuevas; y lo expresa a través de comentarios, en foros, en los sitios de internet de las empresas de lucha libre y sí, en las redes sociales.

Ahora bien, el trabajo de los programadores en las empresas es uno y ellos también tienen que estar programando a todos los luchadores en las distintas plazas y en los días y eventos importantes.

Sin embargo, un tema importante es el termómetro de la gente, deberían poner atención en la afición que acude a las arenas.

Debería haber un área o encargados de tomar el pulso de los aficionados en la misma arena o en las redes sociales de la empresa.

Entonces tendrían que atender varias preguntas: ¿qué luchador o luchadores quiere ver el aficionado?, ¿qué piensa sobre los carteles?, ¿le gusta la programación de la empresa?, ¿qué luchadores le gustan?, ¿cuáles no?, ¿a quién le gustaría ver en las estelares?, ¿qué rivalidades le gustaría ver?, ¿a qué luchador le gustaría ver en el bando rudo?, ¿a cuál en el bando técnico?, ¿qué tercia le agrada?, ¿a qué luchadoras le gusta ver programadas?, ¿qué piensa de la empresa?, ¿le gustan las programaciones?, ¿qué cambiaría de la empresa?

Si bien las empresas tienen una manera de conducirse tanto en sus programaciones, las rivalidades, el empuje de los luchadores, quién va en la estelar, semifinal, la estrella y en las primeras luchas, el sentir del aficionado también es importante.

En las redes sociales podrán encontrar toda clase de opiniones de la afición sobre las empresas, luchadores, rivalidades, carteles y magnos eventos.

Sin embargo, también hay que reconocer que no todas las opiniones son constructivas ni aportan, pero las hay objetivas y esas son las que sirven.

Pero nada más lejos que salir a la función y preguntarle a la gente ¿qué opina del cartel?, ¿a qué luchador quiere ver?

El pulso inmediato en una arena sobre el cartel es la asistencia de los aficionados en la misma; el éxito está asegurado con la casa llena; con butacas vacías la empresa pierde.

Pero vayamos del lado del aficionado, ese que paga un boleto en una arena o en una presentación de lucha libre.

El verdadero aficionado a la lucha libre sabe reconocer al luchador de calidad, a aquellos que se entregan sobre el cuadrilátero. Y lo saben reconocer, al grado de aventarle dinero después de un encuentro de calidad, un fenómeno que pocas veces se ve en las arenas de lucha libre.

La afición no es tonta, reconoce perfectamente cuando la empresa le da el empuje a cierto luchador o cuando usan de escalón a algunos para que suban los jóvenes, se da cuenta cuando se usa ciertos gladiadores de trampolín, los que son los sinodales, o aquellos que cierto tiempo pierden la cabellera.

Sin embargo, la afición también se cansa de ver a los mismos luchadores cada ocho días en los mismos carteles. Lo que desean son nuevas rivalidades, enfrentamientos diferentes.

Es ahí donde los carteles independientes ganan terreno, porque ofrecen la combinación de luchadores que no ofertan las ‘grandes’ empresas.

El aficionado va a la arena en donde está programado su luchador favorito, sí, pero también va a donde hay un buen cartel, un cartel de calidad, con luchas en las que sabe saldrán buenos encuentros.

Pero ¿por qué le cuesta tanto a las empresas tomar el pulso de los aficionados?, ¿por qué se encierran en su mundo programando a sus luchadores consentidos?, ¿a caso no es la idea de la empresa elaborar un cartel para que se llene la arena o la plaza?

¿Deben las empresas tomar el pulso de los aficionados?, la respuesta es sí. ¿Deben las empresas ofrecer variedad en sus programaciones?, la respuesta es sí. ¿Deben atender los programadores estas líneas? Allá ellos..

 

cuachara_luchagor@hotmail.com