De 2 a 3 caídas

La primera vez

Los recuerdos son vagos, borrosos algunos, frescos otros, claros unos más. Ahí están, guardados en la memoria de aquella primera vez.

Cuando algo te sucede por primera vez queda sellado en la memoria, se guarda en un lugar especial, está ahí y jamás quedará en el olvido.

La primera vez que miré la lucha libre fue a través de la televisión, eran los años 90 del siglo pasado y era el boom de este rudo deporte.

No había domingo en que no mirara con la familia las funciones de lucha libre televisadas. La magia de la lucha libre, las máscaras, los luchadores, las capas, el cuadrilátero, las figuras.

Luchadores como el Perro Aguayo, Konan, Atlantis, Octagón, los Dinamita, el Pantera, acompañaron mi infancia y mi gusto por la lucha libre.

La primera vez que fui a una función de lucha libre fue en Atotonilco de Tula. El recuerdo es vago en mi mente.

Recuerdo que era niño, que había función en el municipio cercano al pueblo y ahí estuve, me llevó mi padre de la mano, no recuerdo si con algunos primos también.

Viene a mi mente el ring, los luchadores en calzoncillo, pero no recuerdo el cartel, era pequeño entonces.

La primera vez que tuve una máscara fue la de Atlantis, ídolo de los 90 de todos los niños, bueno al menos de aquellos niños a quienes les gusta la lucha libre.

Después tuve la máscara de Konan, era dorada, aunque me gustaba más de de Atlantis. No sé en dónde quedaron ambas máscaras.

La primera vez que supe de las luchas en las revistas fue gracias a la popular revista Espectacular. Mi padre era un asiduo coleccionador.

Posteriormente me informé sobre este bello deporte con su sucesora, Super Luchas, adquirida ya con mis propios recursos, el coleccionador ahora era yo.

Mi primera máscara semiprofesional vino en la adolescencia, en el municipio de Tlahuelilpan, en una función de lucha libre.

Era la máscara de Dr. Wagner Jr, un modelo en negro con el antifaz en blanco y contornos en rojo. Recuerdo que el costo era alto, pero valió la pena.

Aún la conservo junto con otras máscaras que he ido coleccionando como la del Rayo de Jalisco, Fishman, Mil Máscaras y Espanto.

La primera vez que fui a ver a mi luchador favorito fue en la Arena Afición de Pachuca.

Los Perros del Mal se habían puesto de moda y yo era uno de sus fervientes seguidores.

Recuerdo que aquel martes por la noche vi desde las gradas de la Arena Afición al Hijo del Perro Aguayo, figura y estrella de la lucha libre.

Pero antes de la lucha estelar, bajé a la entrada de la Arena para comprar la playera de los Perros del Mal.

La primera vez que conocí la Arena México fue con uno de mis amigos y su hijo. Había visto muchas veces los reportes de las funciones de la Arena México en revistas pero jamás había estado en la catedral de la lucha libre.

Quedé fascinado con todos los productos que se venden afuera de la Arena y no desaproveché la ocasión para comprar una máscara de Dr. Wagner Jr y una playera azul de Blue Demon.

Aquella ocasión, en una función de uno de los magnos eventos de la Arena México nos tocó estar en lo más alto de las gradas.

La Arena México es imponente, es el sitio en donde se presentan los mejores luchadores y se despliega una lucha libre como mandan los cánones, a ras de lona.

La primera vez que tuve que hablar sobre lucha libre fue en un programa de radio en la Universidad.

Ahí nació De Dos a Tres Caídas, un proyecto personal, conducía solo el programa de lucha libre y después de acompañaron algunos amigos que también gustaban de este deporte que enamora.

Ahí hablábamos de las principales empresas de lucha libre de nuestro país, los luchadores independientes, la lucha libre internacional además de las efemérides.

La primeva vez que tuve que escribir sobre lucha libre fue en mayo del 2013. Ahí nació De Dos a Tres Caídas, ahora en una columna.

La primera vez que entrevisté a luchadores para el diario Milenio Hidalgo tuve enfrente a el Mesías, el mil por ciento guapo Shocker, el Texano Jr, Canek y el otrora Místico.

Cada uno fue en un momento especial en su carrera: el Mesías, siendo una de las principales figuras de la Triple A; Shocker después de volver de una lesión y de regresar al Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL).

El Texano Jr, siendo el monarca de la empresa fundada por Antonio Peña, el megacampeón; y a Místico siendo la principal figura del Consejo Mundial de Lucha Libre; y el príncipe maya Canek, siendo lo que es, una leyenda de la lucha libre de nuestro país.

La primera vez que tuve que elegir entre ser rudo o técnico, elegí ser rudo, el mejor bando dentro de la lucha libre.

 

cuachara_luchagor@hotmail.com