De 2 a 3 caídas

El nombre de un luchador

¿Qué tan importante es el nombre para un luchador? Es fundamental. Es, junto a la máscara, la presentación ante los aficionados.

Al momento de iniciar en el rudo deporte de la lucha libre, ya sea el entrenador o los amigos, preguntan al deportista ¿y cómo te vas a llamar? Evidentemente el gladiador debe de tener un nombre para ser identificado.

Entonces el luchador puede que ya tenga pensado un nombre, lo cree, lo invente o se aconseje del entrenador o las personas más cercanas para contar con uno.

Una regla básica es no utilizar un nombre que ya existe, un nombre que ya utiliza otro luchador. Y otra regla elemental es registrar el nombre para evitar cualquier tipo de problema en un futuro.

Hay luchadores que heredan el nombre y no tienen mayor problema, son conocidos con el nombre que usaron sus padres acompañado del hijo de o de jr.

Ahora bien. Por el lado de las empresas no solamente tratan de asegurarse de contar con el talento sino que también registran al personaje para que el luchador lo encarne.

Sin embargo, con este candado, que a la empresa le pertenezca el personaje, el luchador no es dueño del nombre, más que de su talento.

Entonces el luchador se tiene que someter a las reglas de la empresa, dejar de lado su nombre si es que lo tenía y utilizar el que la empresa le ofrece, nombre que tiene registrado la compañía.

¿Qué tan válido es que las empresas sean dueñas de nombres y personajes? Es tan válido que lo hacen desde hace años.

Sin embargo, ahí están los ejemplos de cuando los luchadores salen de la empresa, como ya la afición los identifica claramente con ese nombre lo siguen usando acarreando problemas legales que empañan tanto su carrera como su crecimiento.

Es el luchador que bajo un nombre le da brillo al personaje gracias a su talento, a su calidad, a su desempeño sobre el ring, a su carisma, a su personalidad, a su calidad luchística.

Los luchadores que saben que están usando el nombre que le pertenece a una empresa, pero que por ciertas circunstancias dejan la compañía deberían de tener la capacidad de encarnar otro personaje, dejar atrás el nombre con el que se dieron a conocer y no aferrarse a él.

Hay quienes lo entienden y siguen su camino bajo otro nombre, hay quienes no lo hacen, siguen usando el mismo nombre, se enfrascan en pleitos legales y su carrera en lugar de crecer se estanca.

Y hay otros que no pueden ni tienen la capacidad de dejar atrás el personaje que los lanzó al estrellato y a partir del nombre que usaban anteriormente sólo modifican las letras. ¿Les suena Místico, Myztezyz y ahora Mistic 2.0? Yo creo que sí.

En todo este tema de los nombres intervienen tres elementos: el luchador, la empresa y la afición.

Por un lado el luchador que se somete a las reglas de la empresa, ceder mientras pertenece a ella determinado nombre; la empresa misma que registra los nombres y puede manejarlos a su antojo; y la afición que con su apoyo lleva al luchador al estrellato.

Sin embargo, no se debe dejar de lado que aunque las empresas cuenten con un muy buen nombre, un personaje que guste a la afición, es el luchador quien dará brillo al nombre y lustro al personaje. Es una dualidad que convierte al luchador en un héroe para la afición dentro del cuadrilátero.

El que las dos principales empresas de lucha libre del país registren los nombres y personajes no quiere decir que todo sea así. En el circuito independiente los luchadores hacen uso de un nombre propio sin mayor problema.

Pleitos legales por el nombre hay varios, luchadores que dejan una empresa pero que siguen usando el nombre cuando este le pertenece a la compañía, otros que se enfrascan en un pleito legal por años y unos más que solo le cambian unas letras para continuar prácticamente con el mismo nombre.

Y también está el caso de que la empresa al ser dueña del nombre y al salir el luchador le cede el nombre a otro gladiador, pero salvo algunas excepciones, segundas partes nunca fueron buenas.

Sin embargo, aquí quien también juega un papel importante es la afición, quien lleva al luchador a la idolatría y al estrellato dentro de una empresa, porque son los aficionados quienes pagan un boleto para ver a su luchador favorito.

Es la afición la que sabe perfectamente cuando un luchador ha dejado el nombre y es la misma afición la que apoya o no al luchador que emprende un nuevo camino ya sea con otro nombre o aferrándose al que dejó atrás.

Puede haber uno o dos o tres nombres, pero mientras el luchador sea de calidad, tenga carisma y conocimientos luchísticos, la afición lo seguirá o lo condenará al abismo.

 

cuachara_luchagor@hotmail.com