De 2 a 3 caídas

La mujer luchadora

En los últimos dos días la palabra mujer ha sido la más mencionada en medios de comunicación, sitios de internet, redes sociales, instituciones educativas, y no es para menos, ayer se celebró el Día Internacional de la Mujer.

Se les felicitó y celebró en todos sus ámbitos y desde este espacio nosotros queremos reconocer también a la mujer luchadora.

Sí, aquella que sube al ring a rifarse el físico frente a sus rivales en una lucha de dos a tres caídas.

La que debajo de una máscara esconde no sólo un rostro sino una historia.

Aquella que ha tenido que esforzarse no sólo al cien sino al mil por ciento en este rudo deporte de hombres.

La luchadora que en casa tiene familia e hijos que son su motor para subir a los cuadriláteros.

La gladiadora que le ha costado sangre, sudor y lagrimas ganarse un sitio dentro de los cuadriláteros.

Aquella que lucha por hacerse no sólo un espacio dentro de la lucha libre, sino del respeto de sus compañeros luchadores.

La luchadora que sabe cómo sube al ring, pero no la manera en que va a bajar al exponerse al castigo de sus rivales o a una mala caída afuera del cuadrilátero.

Reconocer a la mujer que está bien preparada física y técnicamente a la hora de luchar dentro de las doce cuerdas.

Aquella luchadora técnica que es coreada por el público y a la ruda que se alimenta del abucheo de la afición.

A la gladiadora que paga la afrenta de una lucha de apuestas con su máscara, cabellera o su campeonato.

A aquellas que llegan a nuestro país de Japón, Estados Unidos o Canadá para aprender lucha libre.

Las que llegan a casa después de una lucha con una lesión, suturas, fracturas y cansancio.

Las que parten su tiempo entre su casa, la lucha libre, las arenas y el gimnasio.

Aquellas que salen con la mano en alto después de una función y las que bajan del ring con una derrota.

La que dentro del enlonado deja todo su esfuerzo para brindarse al público y llevarse la lucha.

La que gracias a su disciplina, dedicación y tenacidad va escalando sitios hasta llegar a los planos estelares.

A las que han tenido que dejar los cuadriláteros debido a las lesiones y regresan con más fuerza.

A aquellas cuyo valor es superior y enfrentan no sólo a sus compañeras sino también a luchadores.

A las luchadoras que no reciben una remuneración suficiente por su desempeño sobre el ring pero que siguen adelante a pesar de las adversidades.

A todas ellas desde estas líneas nuestro reconocimiento y admiración. No sólo son luchadoras, son unas guerreras.

Ahora bien, la lucha libre femenil en nuestro país no tiene el reconocimiento que verdaderamente merece.

Luchadoras de calidad las hay y ahí están Lady Apache, Marcela, Amapola, Princesa Sugeith, Estrellita, Princesa Blanca, Tiffany, la Nazi, Luna Mágica, Faby Apache, Mari Apache, Sexy Star, Cintia Moreno, Keira, Sexy Lady, la Jarochita. Aunque es origen canadiense, Dark Angel también es una excelente luchadora.

Desafortunadamente, a pesar de su calidad no pasan de las terceras luchas en los carteles.

En Triple A, con el desaparecido Antonio Peña, la lucha femenil tenía un impulso mayor que el que tiene actualmente en la empresa.

Dentro de sus magnos eventos, en sólo una ocasión tienen espacio para ellas y es la eliminatoria para el campeonato de Reina de Reinas, después de ello, las colocan en las primeras luchas.

En el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) la situación es similar, pues no alcanzan los sitios estelares que tienen los luchadores.

Aquí la disciplina y conocimientos luchísticos son mayores en la seria y estable, pero ello no es suficiente para que las mujeres estén programadas en mejores sitios en los carteles.

Cuando llegan a alcanzar los planos estelares la empresa organiza una batalla campal en donde disputan máscaras y cabelleras. Pero esto ocurre sólo una vez al año, máximo dos.

En el plano independiente la situación no cambia, incluso aquí podríamos decir que el número de gladiadoras es menor.

Pero ¿Porqué habiendo luchadoras de calidad los programadores no las colocan en sitios estelares?, ¿Porqué no realizan carteles en donde las luchadoras sean el atractivo principal?

Desde el punto de vista de quien escribe estas líneas se trata de una falta de visión de quienes están a cargo de programación, pues en muchas ocasiones los encuentros entre gladiadoras son mejores que la lucha estelar.

Ser una mujer luchadora, con o sin máscara, representa todo un reto, desde romper las barreras del género, ganarse un sitio dentro de los cuadriláteros y agradar a la afición.

Ser una mujer luchadora es sinónimo de una mujer guerrera.  

cuachara_luchagor@hotmail.com