De 2 a 3 caídas

Los diez momentos que marcan a un luchador

Son las once de la noche con veintiséis minutos del viernes y 24 horas antes de entregar la columna me pregunto: ¿cuáles son los diez momentos que marcan la carrera de un luchador? Iniciemos por el comienzo.

Su maestro. De las primeras cosas que le preguntan a un luchador es: ¿quién fue su maestro? Indudablemente un maestro es el guía indispensable dentro del rudo de deporte de la lucha libre.

Es él quien enseña al luchador cada movimiento de este deporte, las llaves, contrallaves, castigos y le comparte su experiencia sobre el cuadrilátero.

En ocasiones un primer maestro le muestra el camino de la lucha libre al gladiador y en el camino hay otros más que enriquecen sus conocimientos.

Un maestro marca la carrera de un luchador y hay quienes son forjadores de grandes estrellas como lo fue Cuauhtémoc el Diablo Velasco.

El debut. Cuando alguien entrevista a un luchador es inevitable preguntarle ¿cómo fue su debut?

Anécdotas hay varias, desde la falta de un elemento para completar las primeras luchas, que no se presentó tal luchador y entró de emergente, que esa noche estaba de suerte y el entrenador lo subió al ring para probarse, en fin.

Sin embargo, el debut definitivamente marca la carrera de un luchador por la manera en cómo se da, las circunstancias y que finalmente es lo que busca, subir al cuadrilátero para su primera lucha.

El nombre. Casos de luchadores que iniciaron con un nombre y que por azares del destino cambiaron en el trayecto de su carrera hay muchos.

Lo cierto es que un buen nombre, uno que vaya de acuerdo a la personalidad y al carisma del luchador puede lograr que haya conexión la afición.

La máscara. La máscara es fundamental en la indumentaria de un luchador, es parte de su esencia sobre el cuadrilátero.

A diferencia de Estados Unidos y Japón en donde los gladiadores luchan con el rostro al descubierto, en México la máscara representa el misticismo de resguardar la identidad y defenderla entre las doce cuerdas.

El bando. Este define no sólo la calidad y el desempeño de un luchador sobre el ring sino también el carisma: ser odiado por la afición sin que le importe en lo más mínimo define al rudo; mientras que el técnico se hace querer por los aficionados y su desempeño en el enlonado se rige por las reglas.

Al rudo no le importa ganar como sea, con faul e incluso perder la lucha por descalificación con tal de humillar a su oponente; y el técnico se maneja dentro de la legalidad sin el uso de marrullerías.

Ganar una máscara. Otra de las cosas que se le pregunta a los luchadores es: ¿cuántas máscaras has ganado?

El defender la máscara, salir con la mano en alto sobre el rival y llevarse la tapa del oponente a casa es uno de los momentos de gloria de todo luchador.

La máscara es lo más preciado con lo que cuenta un luchador sobre el ring y la defenderá como sea antes que perderla ante el rival.

Las cabelleras. En encuentros de apuestas, el luchador enmascarado suele apostar su identidad en contra de la cabellera de su oponente y salir con el brazo en alto o dar a conocer ahí mismo su identidad.

Ahora bien, hay luchadores que han perdido la máscara pero les queda la cabellera o luchadores que nunca han usado máscara y apuestan la cabellera. Un mano a mano por las cabelleras no solo es demostrar quién es mejor sobre el ring sino mantener el orgullo intacto al conservar la cabellera y ganar la de su oponente.

Los campeonatos. Hay empresas que cuentan con sus propios campeonatos  y además hay campeonatos nacionales que están dentro de las compañías de lucha libre.

¿Qué campeonatos has obtenido? También suele preguntársele al luchador. Un título no sólo lo avala como campeón de determinada categoría sino que da cuenta de su calidad sobre el enlonado.

Las lesiones. Desde estas líneas hemos dicho en muchas ocasiones que los luchadores saben cómo suben al ring pero no cómo van a bajar.

Tener salud y estar libre de lesiones es fundamental para un luchador y con ello mantenerse dentro de los cuadriláteros.

Sin embargo, las lesiones se pueden presentar en cualquier momento y van desde algo menor hasta un retiro obligado, dependiendo de la magnitud.

El retiro. En plenitud de sus facultades, en los mejores momentos de su carrera y cuando el éxito le ha sonreído a un luchador, nadie piensa en el retiro.

Sin embargo, este en algún momento de su carrera se tiene que presentar. Y despedirse de la afición rodeado de grandes compañeros y enfrentando a los rivales antagonistas es un escenario que pocos luchadores han tenido la oportunidad de llevar a cabo.

 

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