De 2 a 3 caídas

En la lucha libre todo puede pasar

En el mundo de la lucha libre nada está escrito. Las empresas, luchadores, réferis y la afición fluyen, cada uno en su propio cauce.

Sin embargo, de pronto, lo inimaginable sucede. Y lo que jamás pensamos que fuera a suceder, lo que ni siquiera imaginamos, pasa.

Habrá quien lo llame cosas del destino, suerte, alineación de estrellas, pero aquello que creíamos establecido un día da un giro de 180 grados.

Una de estos sucesos inimaginables dentro del mundo de la lucha libre es la salida del réferi Tirantes de la Triple A y su ingreso en el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL).

El Tirantes, un réferi polémico, parcial, de un apoyo abierto y directo hacia el bando rudo, quien encajaba perfectamente en el estilo de la Triple A, un día apareció en el cuadrilátero de la Arena México, la catedral de la lucha libre.

¿Quién iba a imaginar que el polémico Tirantes algún día dejaría la Triple A?, y aún más allá, con la polémica como una sombra ¿Quién se iba a imaginar que pudiera ingresar al Consejo Mundial de Lucha Libre? Definitivamente nadie.

Pero pasó, ¿De qué manera?, sólo él y la seria y estable lo saben. Lo que es un hecho es que el Tirantes en el Consejo Mundial de Lucha Libre sigue siendo el mismo que era en Triple A, polémico.

Quien fuera conocido como Místico, después como Sin Cara en su paso por la World Wrestling Entertainment (WWE) y ahora Myzteziz en Triple A, alcanzó la idolatría dentro del Consejo Mundial de Lucha Libre como el príncipe de plata y oro.

Su ascenso fue meteórico, en poco tiempo alcanzó en el CMLL los estatutos que todo luchador anhela: estrella, ídolo y figura.

La calidad y el carisma, además del clic que hizo con la afición técnica lo llevaron a alcanzar los más altos niveles de popularidad en el mundo de la lucha libre.

Por innumerables viernes abarrotó la Arena México, eran llenos totales con Místico en las estelares.

Pero un día, la afición, su afición, se topó de frente con la noticia, Místico dejaba México para ingresar a la WWE, al Consejo Mundial de Lucha Libre se le fue la gallina de los huevos de oro, hecho que hoy en día no han podido superar y la prueba está en los llenos que tenía la Arena México cada viernes hoy los tienen cada año en su función de aniversario.

L.A. Park, la original Parka, el luchador que salió de la Triple A y se enfrascó en un pleito legal con la empresa por el nombre, juró y perjuró que jamás volvería a la caravana estelar.

El pleito legal por el nombre derivó en dejar de llamarse la Parka para mutar en L.A. Park y modificar radicalmente el diseño de la máscara y su equipo.

Una y mil veces aseguró en entrevistas que nunca volvería a Triple A, pero la vida da muchas vueltas y sí, regresó.

Pero ya no tenía nada que demostrar en Triple A, como independiente se hizo de un nombre propio, luchó en Estados Unidos y en México es uno de los luchadores más difíciles de enfrentar y cotizado a la vez.

Lo único que hizo fue saldar la deuda con su orgullo maltratado en el pasado, enfrentar a quién se quedó con su nombre y demostrar que él era mejor.

Y ya que hablamos de la tres veces estelar, ahí tenemos el caso Octagón, el estandarte, sí, así se le decía al amo de ocho ángulos, pues fue de los pocos luchadores que siguió al hoy desaparecido Antonio Peña cuando fundó la Triple A.

Octagón le fue fiel a Peña, fue él quien creó el nombre gracias a su creatividad y el luchador le dio vida al personaje, uno de los más populares de la década de los 90.

También alcanzó el estrellato y la idolatría, pero en su tiempo, sus mejores épocas quizá fueron durante la rivalidad encarnizada que mantuvo con Fuerza Guerrera en los 90.

Sin embargo, después se perdió, vinieron nuevas figuras pero él seguía dentro de la empresa, aunque se le respetaba la jerarquía, después dejó de estar programado hasta que finalmente apareció un día engrosando las filas de los luchadores independientes.

Pero en la lucha libre no sólo hay sacudidas en los gladiadores y réferis, también la afición se ha visto envuelta en situaciones que antes no habrían sido imaginables.

La afición siempre había tomado parte, unos apoyaban a los técnicos, a los que siguen las reglas; y otros apoyaban a los rudos, los malos, los que rompían con lo establecido.

Hasta que hace no mucho, la afición dejó de seguir a los técnicos y aquellos que antes los apoyaban y los aplaudían ahora les dan la espalda.

Ahora una notable mayoría abuchea cada movimiento y victoria de los técnicos sobre el ring.

En el mundo de la lucha libre nada está escrito, todo puede pasar.


cuachara_luchagor@hotmail.com