De 2 a 3 caídas

Los juniors que no vimos ni veremos

A lo largo de la historia de la lucha libre de nuestro país ha habido grandes luchadores que marcaron una época dentro del pancracio nacional.

Luchadores que escalaron los estatus de figuras, ídolos y estrellas y se mantuvieron en el gusto de los aficionados.

El legado heredado por las grandes figuras recayó en sus juniors, quienes continuaron el legado de sus padres.

Y ahí tenemos a Dr. Wagner Jr, Blue Demon Jr, el hijo del Santo, el hijo del Perro Aguayo, el otrora Dos Caras Jr hoy convertido en el Patrón, el Texano Jr, el hijo del Pirata Morgan, Tinieblas Jr, el Rayo de Jalisco Jr, por mencionar sólo algunos.

Estos juniors han dado continuidad al nombre creado por sus padres y han escrito su propia historia dentro del rudo deporte de la lucha libre.

Sin embargo, también ha habido grandes luchadores que llenaron arenas al centro y al interior del país gracias a su estatus de figuras y que desafortunadamente no hubo quien continuara con su legado.

Luchadores que se hicieron de un nombre con sangre, sudor, lágrimas, y  campeonatos, cabelleras y máscaras ganadas.

El Cavernario Galindo. Considerado uno de los mejores rudos de la lucha libre de  nuestro país, fue un gladiador que marcó una época en el mundo de los costalazos.

El bando rudo le sentó de manera natural y hacía y deshacía dentro de las doce cuerdas frente a sus rivales. Hombre temperamental que buscaba el triunfo a costa de lo que fuera sin importarle el abucheo del público.

El Cavernario Galindo sí tuvo un hijo natural, sin embargo éste no se dedicó a la lucha libre por lo que el nombre de su padre quedó inscrito con letras de oro dentro de los grandes luchadores rudos de México.

Mil Máscaras. Toda una leyenda viviente dentro de la lucha libre nacional e internacional.

Mister Personalidad apenas cumplió en julio pasado 50 años como luchador profesional y continúa vigente dentro de los cuadriláteros. Gladiador de talla internacional que ha recorrido los cinco continentes gracias a la lucha libre.

Mil Máscaras ha derrochado clase, calidad y elegancia dentro de las doce cuerdas, sin embargo no se le conoce a un junior que pueda dar continuidad al legado que ha forjado a lo largo de los años.

Satánico. Si hay un luchador que navegó que con la bandera de rudo y aún en ese bando fue querido por la afición, ese fue el Satánico, quien escribió parte de la historia de la lucha libre de nuestro país con la tercia de Los Infernales.

En los inicios de su carrera El Satánico usó máscara pero por azares del destino la perdió y su carrera no se perdió en el abismo, todo lo contrario, el rostro al descubierto y su calidad no catapultaron al estrellato.

Daniel López tuvo un enemigo natural y ese fue el Dandy. El Satánico es un rudo que creó su propio legado, aún da cátedra sobre los cuadriláteros, sin embargo no hay quién continúe con el nombre que forjó a base de rudezas.

Pierroth. Rudo natural, un torbellino sobre el ring y un dolor de cabeza para sus rivales. Uno de los mejores rudos dentro del pancracio nacional con un equipo pulcro en amarillo y negro.

El carisma y la calidad de Pierroth eran naturales en él por lo que perder la máscara no lo hundió en el olvido y tomó un segundo aire como el Comandante.

Recientemente salió una versión de Pierroth, pero no es su familiar directo, únicamente cedió los derechos del nombre. Es una lástima que no tenga un junior igual o mejor que él sobre el ring.

Konan. Si hubo un luchador extranjero que se ganó el cariño de la afición ese fue Konan, el bárbaro. El cubano era un gladiador de un físico bien trabajado que saltó inmediatamente a la idolatría.

Dentro del bando técnico aprendió de este negocio y su carrera estuvo marcada por su rivalidad con el Perro Aguayo y los Hermanos Dinamita a lo largo de las arenas del país.

Dejó el país y se abrió el camino en el extranjero en donde fue figura de talla internacional. Hoy retirado de los cuadriláteros sigue dentro de la lucha libre pero su máscara está guardad sin un junior que la pueda portar.

Octagón. Luchador del boom de los 90 en nuestro país, estrella a lado de Atlantis, y Máscara Sagrada. El amo de los ocho ángulos, alcanzó el estatus de figura después de ser arropado por Antonio Peña.

Estandarte de la Triple A, acérrimo rival de Fuerza Guerrera y hoy luchador independiente. Hubo un Octagón Jr en la caravana estelar, pero no era su hijo natural y abandonó el personaje.

Estos luchadores marcaron una época de la lucha libre de nuestro país, su legado y su nombre han quedado ahí sin juniors que no veremos sobre el ring.

 

cuachara_luchagor@hotmail.com