De 2 a 3 caídas

La identidad de un luchador

Recuerdo bien la imagen. No recuerdo la revista en que la vi. Recuerdo bien al hombre. No recuerdo qué luchador era. Recuerdo la fotografía en blanco y negro. No recuerdo qué arena era.

La escena es la siguiente: un hombre congelado por el click de una cámara mientras camina, en la mano izquierda una maleta, un pantalón gris, chamarra negra y el rostro, el rostro cubierto con un pasamontañas negro. Llega a la arena.

Pero ¿por qué se cubre el rostro el hombre? Sencillo, es luchador y cuida celosamente su identidad. Nadie debe verla la cara y mucho menos saber quién es.

El pasamontañas negro le cubre el rostro por completo, sólo se alcanzan a mirar sus ojos, la única parte de la cara descubierta.

Recuerdo una anécdota. No recuerdo qué luchador era. Recuerdo que la leí. No recuerdo en qué revista lo hice.

La anécdota es la siguiente: el luchador toma un taxi para llegar a la arena, el chofer piensa que es un servicio más que debe de hacer y no le toma importancia al hombre, faltando varias cuadras para llegar a la arena el luchador saca una máscara de su maleta y se la pone.

Aún era bastante el recorrido para llegar pero el luchador no quería correr ningún riesgo y cubrió su identidad con la máscara.

Ambos hechos sucedieron entre los años 70 y 80 del siglo pasado. Para los luchadores con máscara ocultar identidad era algo que no debían dejar pasar por alto por ningún motivo.

La identidad debía quedar oculta debajo de la máscara y nadie, absolutamente nadie debía saber quién era el hombre que se ocultaba tras la tapa.

Parte de la magia de la lucha libre de nuestro país son las máscaras, luchadores enmascarados que ocultan su identidad bajo una capucha, héroes, dioses y villanos para los aficionados.

Ocultar su identidad bajo una máscara forma parte del misticismo que rodea a un luchador. Nadie, absolutamente nadie debe saber quién se oculta bajo la máscara.

La única manera de revelar la identidad del luchador es un mano a mano en donde se apuesta la máscara con el rival.

El vencedor se lleva a su vitrina la máscara de su oponente, el perdedor da a conocer su rostro y su nombre. Su identidad queda al descubierto.

El tipo de apellida Zuckerberg y en 2004 creó una red social que revolucionaría la manera de comunicarse de las personas.

Facebook llegó con el nuevo siglo, el siglo XXI y como canto de sirenas cautivó a millones de personas. Y los luchadores no fueron la excepción.

Hoy, luchadores, desde las estrellas y figuras hasta los que abren los carteles tienen una cuenta en la red social.

En ella comparten fotografías de sus presentaciones y los carteles en los que se presentarán.

Sin embargo, el resguardo de su identidad, aquella que los luchadores de antaño guardaban celosamente, hoy ha pasado en un segundo o tercer término.

Es común observar en las redes sociales de algunos luchadores fotografías sin máscara, únicamente tapándose el rostro con una mano, una mano que no les cubre la cara por completo y deja ver claramente parte de sus facciones.

Otros se suben fotos a su red social sin la máscara, usando una gorra y dejando ver parte del rostro. Otros más suben fotografías grupales cubriéndose la cara con las manos.

Resguardar su identidad es algo que parece no importarles y revelan parte de ellas en sus redes sociales. Nadie, absolutamente nadie debería saber quién se oculta bajo la máscara.

Tampoco vamos a generalizar, hay luchadores estrellas, de antaño y de mayor seriedad, que tienen una cuenta en Facebook pero suben fotografías usando la máscara. Jamás revelando parte de su identidad.

Quienes lo hacen son generalmente luchadores jóvenes, luchadores que con sus fotografías con parte del rostro descubierto le dan al resguardo de su identidad un valor mínimo.

Bueno y ya ni hablemos de Instagram, en donde sucede algo muy parecido a lo que pasa en Facebook.

¿Qué pensarían los luchadores de antaño que llegaban y salían con pasamontañas de las arenas de los luchadores actuales quienes no tienen el más mínimo cuidado de su identidad al revelar parte de ella en su redes sociales?

¿Qué pasa por la cabeza de los luchadores de hoy al tomarse una fotografía sin la máscara, cubriéndose parte del rostro con una mano, al subirla a su red social sabiendo que muchos la observarán?

¿Qué les pasa a los luchadores de hoy?, ¿por qué lo hacen?, qué los anima?, ¿no les interesa mantener su identidad en el anonimato?

La identidad como la máscara debe ser lo más valioso con lo que cuenta un luchador.

Nadie, absolutamente nadie debería saber quién se oculta bajo la máscara.

 

cuachara_luchagor@hotmail.com