De 2 a 3 caídas

Si yo fuera el dueño de una empresa

Si yo fuera el dueño de una empresa de lucha libre y tuviera una o varias arenas y la empresa contara con un roster de luchadores ¿qué haría?

La pregunta me vino a la mente dos minutos antes de las once de la noche del viernes pasado al momento de pensar el tema para la columna que hoy usted tiene en sus manos amable lector.

Llevar las riendas de una empresa de lucha libre no debe ser tarea fácil, sin embargo hay que ofrecer un buen espectáculo al aficionado que gusta del deporte de los costalazos.

¿De qué se quejan constantemente los aficionados? Respuesta: de los mismos carteles y los mismos luchadores cada ocho días, en cada función.

Si yo fuera el dueño de una empresa de lucha libre estaría al tanto de la programación de los carteles y los refrescaría constantemente haciendo una combinación entre los luchadores estrellas y los jóvenes que vienen empujando fuerte.

Incluso ofrecería encuentros de mano a mano entre un luchador figura y un joven que viene despuntando gracias a su calidad para darle una oportunidad al segundo y brindar a los aficionados encuentros diferentes.

Si yo fuera el dueño de una empresa contaría con los mejores maestros de lucha libre que enseñen a los jóvenes luchadores todos los conocimientos necesarios sobre este rudo deporte.

Fijaría claramente que en la empresa se desarrolle una lucha libre a ras de lona, como en antaño, con llaveo, contrallaveo, castigos. Respetaría el estilo aéreo de los jóvenes luchadores pero para subir al ring deben tener los conocimientos de la lucha clásica, cuerpo a cuerpo, cara a cara, tete.

No permitiría que los luchadores se ataquen con botellas de cerveza, sillas o cajones, pues es un deporte y como tal se debe obtener la victoria en el centro del ring con conocimientos luchísticos.

Prohibiría el hecho de que los luchadores suban a bailar al ring, un luchador debe tener el suficiente respeto por el cuadrilátero y a éste se sube a luchar, a gladiar, a demostrar los conocimientos, a rifarse sobre el ring, a ganarse a la afición, no a bailar.

Prohibiría también al faul, independientemente de que los luchadores rudos sean quienes más lo utilizan una lucha se debe ganar sobre el cuadrilátero con un toque de espaldas o con un castigo bien aplicado, dar faul al rival pierde toda credibilidad en el triunfo.

Que los réferis suban únicamente a ser el juez sobre el encordado sin ser protagonista y no apoye al luchador rudo. El réferi deberá estar solamente para el conteo de las tres palmadas, preguntar si el luchador se rinde y brindar auxilio o detener la lucha en caso de algún accidente o lesión, nada más.

Si yo fuera el dueño de una empresa establecería en el contrato del luchador un seguro de gastos médicos en caso de alguna lesión dentro de las funciones, que se le dé el tratamiento y seguimiento hasta su rehabilitación.

Que la arena y el resto de las arenas que me pertenecen cuenten con servicio médico y una ambulancia en cada función ante cualquier emergencia.

Si yo fuera el dueño de una empresa trataría de buscar alguna alianza o acuerdo con los dueños de otras empresas para ofrecer un cartel combinado de luchadores y llevar a la afición encuentros que nunca imaginaron que pudieran suceder.

Un cartel bien armado entre dos o tres empresas con sus mejores luchadores podría dejar buenos dividendos no sólo para los dueños sino para los aficionados.

De contar con un roster de luchadoras, si yo fuera el dueño de una empresa no las confinaría a las primeras o segundas luchas a las luchadoras, les pediría un muy buen trabajo en gimnasio y conocimientos para programarlas en encuentros semifinales o incluso estelares.

No permitiría que hubiera encuentros entre luchadoras y luchadores, las mujeres deberán enfrentarse únicamente con mujeres y los hombres entre ellos.

De ser dueño de una empresa estaría al tanto de lo que quiere ver la afición, dispondría de personal para que en la arena, previo a una función, le pregunte a los aficionados qué les parece la empresa, los luchadores, qué cambiarían y qué les gustaría ver.

Firmaría un contrato con alguna televisora para transmitir las funciones de lucha libre, pues independientemente del público que acude a las arenas hay mucha afición cautiva en las pantallas de televisión.

Realizaría magnos eventos, ya sean del aniversario de la empresa, el homenaje a un luchador leyenda, el festejo de alguna fecha importante, pero todo con un espectáculo de calidad en cuanto a lucha libre, promoción y oferta para que la afición salga con un buen sabor de boca.

Dueños de las empresas tomen nota.

 

cuachara_luchagor@hotmail.com