De 2 a 3 caídas

Lo bueno, lo malo, lo feo y lo raro

Hay cosas de la lucha libre que nos encantan y emocionan, pero también hay otras que no son tan agradables dentro de este deporte.

Por eso hoy, en estas líneas les traemos lo bueno, lo malo, lo feo y lo raro de la lucha libre.

Lo bueno. La lucha libre es un deporte espectáculo en donde uno puede acudir a una arena a apoyar al luchador favorito y sacar todo el estrés acumulado durante el día.

Lo bueno es la magia de la lucha libre, las máscaras, ver al luchador encarnando un personaje, apoyarlo hasta la muerte y defenderlo frente al rival.

Este es un deporte en el que uno puede acudir en familia a divertirse sanamente, llevar los hijos, la esposa, gritarle a los rudos, apoyar a los técnicos, pero todo en un ambiente sano.

Lo bueno es emocionarse en cada movimiento, llave, contrallave, castigo, que los luchadores aplican sobre el ring. Aplaudirlo, reconocerlo. Brincar y gritar de emoción cuando gana el luchador favorito.

Lo bueno de los costalazos es ver aquellos luchadores que dan cátedra sobre el ring, que luchan a ras de lona, que respetan la lucha libre, que se entregan sobre el cuadrilátero, que la afición los reconoce.

La lucha libre es emoción, pasión, adrenalina, energía, entrega, el bien contra el mal, el rudo contra el técnico.

Lo malo. Lo malo es que haya luchadores que no respetan este deporte y no se entregan sobre el ring, suben a cumplir, a payasear y en ocasiones sin el conocimiento luchístico.

Lo malo es que los luchadores independientes no tienen una garantía de seguridad para subir al ring, es decir, si sufren algún accidente los gastos médicos corren por su cuenta.

Malo también es que hay arenas y promotores que no se preocupan en lo más mínimo por los luchadores y que no cuenten por lo menos con un médico a la hora de la función o una ambulancia al a mano ante cualquier accidente.

Otra cosa mala es que la lucha libre es un deporte popular, a donde asisten las masas, la gente, el pueblo y el boleto es accesible pero cuando los carteles son de luchadores de renombre los boletos se elevan por el cielo.

Lo mismo sucede en los magnos eventos de las empresas, mantienen precios accesibles en sus arenas o lugares en donde se presentan pero tratándose de un evento de aniversario, homenaje o lucha de máscaras comprar un boleto para la función deja de ser accesible para el fiel aficionado que acude cada ocho días a la arena y sólo lo puede pagar aquel con recursos mucho más altos.

Lo feo. Lo feo es cuando un luchador se lesiona sobre el ring y tiene que salir en camilla.

Los luchadores saben cómo van a subir al cuadrilátero pero no saben cómo van a bajar.

Lo feo es cuando los aficionados, con o sin cervezas de más, en las consignas que le grita al luchador rayan en la ofensa personal y se pierde el respeto.

Para algunos aficionados es feo también que su luchador favorito se niegue a firmarle una máscara o tomarse una foto, ahí se derrumba el ídolo, máxime si sucede con un niño.

Feo también es que haya luchadores que suban al ring en condiciones que no son las óptimas y la afición se dé cuenta.

De igual modo, feo es también que haya personas que se crean luchadores y suban el ring sin la más mínima preparación engañando al aficionado.

Feo es también que se hagan carteles a modo, de la noche al a mañana en donde en una lucha de apuestas el fiel aficionado sepa claramente quién será el perdedor.

 Feo es que haya arenas que no estén debidamente acondicionadas y el luchador corra riesgos dentro y fuera del cuadrilátero.

Lo raro. Lo raro es ver luchar a un hombre y una mujer sobre el cuadrilátero. La igualdad de condiciones definitivamente no es la misma.

Sin embargo, este tipo de luchas se da en algunos carteles, aunque la calidad y técnica de una luchadora sea alta, no es lo mismo verla luchar contra otra mujer que con un luchador.

El físico no es el mismo, la fuerza no es la misma, pero ambos están en un cuadrilátero y deben enfrentarse.

Para quien no está acostumbrado a la lucha libre y la variedad de personajes les es raro ver luchadores encarnando un personaje femenino.

Estos luchadores suben al ring con batas rosas, reparten besos a los aficionados y una que otra vez besos a los mismos luchadores.

Raro también es que en algunas arenas del país no se venda cerveza.

Hay arenas en que se vende cerveza sin ningún problema a los aficionados, pero hay otras en las que está prohibida y el espectáculo se tiene que disfrutar sin esta bebida.

Todo lo anterior envuelve a la lucha libre, pero es más por las cosas buenas que nos envuelve, nos atrapa y apasiona.

 

cuachara_luchagor@hotmail.com