De 2 a 3 caídas

Los besos de la vergüenza

El narrador lo llamó el beso de la muerte. Pero no fue uno. Fueron dos. Máximo le dio dos besos en la boca a Máscara Año 2000 antes de colocarle espaldas planas, venir el conteo de tres y ganar la cabellera del Dinamita.

Sí, leíste bien, dos besos. Dos besos en la boca del exótico al macho de Lagos de Moreno para ganar la lucha de apuestas el 1 de enero en la Arena México.

Sí, fue en la Arena México, la catedral de la lucha libre, en función de año nuevo del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL).

Sí, leíste bien, fue en el Consejo Mundial de Lucha Libre, la empresa que dicen sus aficionados despliega la mejor lucha libre del país además de estar por encima de Triple A en cuanto a calidad de su gladiadores.

Máximo y Máscara Año 2000 se enfrentaron en una lucha de cabellera contra cabellera en pleno inicio de año nuevo.

El resultado: el triunfo de Máximo sobre el padre de más de veinte de la manera más… ¿cómo llamarla?, ¿ridícula?, ¿fuera de lugar?, ¿inverosímil?, ¿vergonzosa? Sí, vergonzosa es la palabra.

¿Puedes creerlo? Dos besos. Dos besos le bastaron a Máximo para ponerle espaldas planas a su rival y vencerlo.

Dos besos. No fue una llave, no fue un castigo, no fue una llave de rendición, fue un toque de espaldas previo a dos besos en la casa del Consejo Mundial de Lucha Libre, en la catedral de la lucha libre.

Lo hecho por Máximo es comparable con lo denigrante que en Monterrey era la lucha no hace mucho tiempo.

¿Qué pensarías tú si la nota del encuentro fuera acompañada con la imagen del beso de Máximo sobre Máscara Año 2000?, ¿qué pensarías tú si la nota del encuentro estuviera acompañada de las dos fotografías de los dos besos del exótico al integrante de la familia Reyes?

¿Pensarías que es lucha libre?, ¿pensarías que eso es lo que hacen los luchadores?, ¿pensarías que de esa manera se ganan las luchas?, ¿pensarías que ese es un deporte? Al menos yo diría: qué mamada es esa.

Definitivamente podrías pensar muchas cosas, menos que lo que ves con la fotografía o las fotografías es lucha libre.

¿Qué habrían pensado los aficionados del Consejo Mundial de Lucha Libre que se la pasan criticando a Triple A y diciendo que los luchadores de la seria y estable son los mejores por encima de los de la caravana estelar al ver la forma en cómo se dio el resultado de la lucha de cabelleras entre Máximo y Máscara Año 2000?

Si son, como se dice, verdaderos aficionados a la lucha libre habrían reprobado la acción.

Pero ¿qué crees? Ni la reprobaron ni la abuchearon. Aquel domingo 1 de enero la premiaron don dinero. Sí, así como lo lees, la premiaron con dinero.

Premiar con dinero un encuentro de lucha libre es reconocer la forma en que se brindaron los luchadores sobre el ring.

Y aunque Máscara Año 2000 a pesar de su veteranía estuvo a la altura en su desempeño como rudo, con la forma en que ganó Máximo no era para que la gente premiara con dinero el encuentro en el que los besos del exótico fueron determinantes en el resultado.

Quizá puedas decir: es parte del espectáculo, es parte del show, es parte del estilo de Máximo. No pasa nada. Claro que pasa. Es lucha libre. Lucha Libre y no besos de un luchador a otro y en la boca.

El Consejo Mundial de Lucha Libre tiene como política el que no haya sangre en las luchas de la Arena México pero consciente este tipo de cosas de Máximo: besos en los labios a los luchadores.

Máscara Año 2000 es una leyenda viviente. No había ninguna necesidad de perder con Máximo ni la manera en como sucedió.

Máscara Año 2000 ha dejado huella en la lucha libre de nuestro país. Ha formado parte de la historia de la lucha libre de nuestro país como para perder la cabellera de esa forma en el ocaso de su carrera.

Ya ni hablamos de la rivalidad entre ambos luchadores que surgió así: de un momento a otro además de que Máscara Año 2000 es un luchador independiente y Máximo es de casa.

Si la calidad de Máximo fuera superior a la del Dinamita lo habría vencido sin la penosa necesidad de besar en la boca a su rival en dos ocasiones. Habría ganando el encuentro con un castigo, con una llave bien aplicada. Pero no fue así.

Si la calidad de Máximo estuviera a la altura de las estrellas del Consejo Mundial de Lucha Libre no habría perdido la cabellera ante Rush, luchador estelar de la seria y estable. Pero no fue así.

La penosa escena sucedió en el ring de la Arena México, en un encuentro de apuestas, en una lucha estelar del Consejo Mundial de Lucha Libre.

No fue un beso de la muerte como lo dijo el narrador, fueron los besos de la vergüenza.

cuachara_luchagor@hotmail.com