De 2 a 3 caídas

Un año sin el Hijo del Perro Aguayo

Mañana se cumple un año de la partida a la Arena Celestial del Hijo del Perro Aguayo.

Un año de aquella primavera negra en la lucha libre de nuestro país. El Hijo del Perro Aguayo dejó la vida en un ring del Auditorio Fausto Gutiérrez Moreno, en Tijuana, y desde entonces el hueco que dejó no ha sido llenado.

Ningún luchador rudo ha ocupado el sitio que dejó tras su partida el heredero del gran el Perro Aguayo.

Hoy solo queda su recuerdo. Un recuerdo que se ha instalado en la memoria de los aficionados a la lucha libre.

¿Cómo se recuerda al Hijo del Perro Aguayo? Se recuerda como lo que fue: una figura, una estrella, un ídolo. Un luchador rudo amado y odiado por la afición. Un luchador que movía las masas en las arenas.

Los llenos en los viernes de la Arena México tenían un solo nombre, la carrera de Místico fue marcada por un solo hombre, el ser un luchador rudo tenía un solo nombre: el Hijo del Perro Aguayo.

Fue él quien ganó el Torneo la Leyenda de Plata den el Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) para enseguida romper frente al Hijo del Santo la presea porque para él solo había una leyenda en la lucha libre, el Perro Aguayo.

Fue él quien creó a los Perros del Mal junto a Héctor Garza, Damián 666, Halloween y Mr. Águila estando en las filas del Consejo Mundial de Lucha Libre.

Fue él quien no respetó jerarquías en la empresa y pasó por encima de luchadores como el Negro Casas, el Hijo del Santo, Pierroth, Cien Caras y Universo 2000.

Fue el Hijo del Perro Aguayo quien llenó por innumerables viernes la Arena México en las luchas estelares.

Fue el Hijo del Perro Aguayo quien marcó la carrera de Místico con esa rivalidad que nunca llegó a una lucha de cabellera contra máscara.

Sí, fue el Hijo del Perro Aguayo quien revolución el concepto de luchador rudo en el Consejo Mundial de Lucha Libre. Y sí, fue él a quien la afición abucheó y que después apoyó aún militando en el bando de los rudos.

Fue el mismo Hijo del Perro Aguayo quien rapó en la Arena México al Negro Casas. Y junto a su padre, el Perro Aguayo, raparon a Cien Caras y Universo 2000 en un lleno total en la Arena México.

Era un luchador rudo, carismático, odiado y amado a la vez por la afición, una fiera sobre el ring.

¿Quién no se recuerda sus presentaciones sobre el ring con los acordes de la canción Perros, de Cartel de Santa?, ¿Quién no recuerda a la afición de la Arena México como volcán en erupción al escuchar esta canción y mirar al Hijo del Perro Aguayo salir hacia el ring?, ¿Quién no recuerda sus gestos sobre el cuadrilátero?, ¿Quién no recuerda que era un torbellino sobre el ring a la hora de enfrentar a sus rivales?, ¿Quién no lo recuerda al aplicar la lanza, el castigo de su padre?

Pero no solo en el Consejo Mundial de Lucha Libre el Hijo del Perro Aguayo brilló con luz propia y fue una de las principales figuras de la empresa.

Regresó con el estatus de estrella a la Triple A presentándose en los sitios estelares de la empresa.

A la caravana estelar también llegó con la facción a la que había dado vida y convertido en empresa, los Perros del Mal.

Acá uno de los íconos de Triple A era el Cibernético con quien el Hijo del Perro Aguayo inició una rivalidad hasta llegar a un encuentro de cabellera contra cabellera.

En una lucha sangrienta, el Hijo del Perro Aguayo venció al Cibernético, quien perdía la cabellera por primera vez desde que había fuera desenmascarado.

No fue una hazaña, solo la demostración de que la figura del Hijo del Perro Aguayo era mucho más grande.

Y los hechos hablan por sí solos. A Triple A llegaron, en distintas fechas, Alberto del Río el Patrón, Myztezyz y finalmente Rey Mysterio Jr., todos tras su salida de la World Wrestling Entertainment (WWE) y el luchador que los recibió y los enfrentó fue el Hijo del Perro Aguayo.

Para entonces se había convertido en uno de los principales luchadores dentro de la empresa fundada por Antonio Peña dejando de lado a quienes por años habían ocupado los sitios estelares de Triple A.

Sin embargo, una mala noche el Hijo del Perro Aguayo perdió la vida sobre un cuadrilátero en una función independiente allá en Tijuana. Falleció a los 35 años de edad, en la cima de su carrera, siendo una estrella.

El Hijo del Perro Aguayo partió. Ha transcurrido un año desde su ausencia y desde entonces su sitio sigue ahí sin ser ocupado.

El líder de los Perros del Mal fue un luchador rudo, querido por la afición, una figura, un ídolo. Creó su propia historia dentro de la lucha libre de nuestro país.

Ha pasado un año desde su partida y aún se extraña al Hijo del Perro Aguayo.  

 

cuachara_luchagor@hotmail.com