De 2 a 3 caídas

No, no es el Toreo de Cuatro Caminos

Canek, Villanos, Black Terry, Negro Navarro. No, no es el Toreo de Cuatro Caminos. No es un cartel de aquel inmueble en donde se forjaron, entre los 80’s y los 90’s, grandes figuras de la lucha libre de nuestro país. Es la Arena Afición, en sus tradicionales martes de función, con un cartel plagado de leyendas.

No me tocó vivir el Toreo de Cuatro Caminos con gente como Fishman, el Perro Aguayo, los Brazos, Misioneros de la Muerte, Mil Máscaras, Dos Caras, y muchos más, pero este cartel, es lo más parecido a los encuentros de aquella época, guardando las proporciones.

Si bien es cierto que los luchadores no tienen la misma edad que en los 90’s, conservan la calidad y experiencia acumulada por el paso de los años que los llevaron a convertirse en figuras.

La afición sabe reconocer la buena lucha libre, la que se desarrolla en el centro del ring con llaveo, contrallaveo y castigos y corearon cada movimiento de los luchadores con el cántico “esto es lucha”, seguido de palmadas.

A principios de año se creó ‘Leyendas Inmortales de la Lucha Libre’, una agrupación de luchadores que concentra a gladiadores figuras y leyendas de nuestro país.

La idea era ofrecer al aficionado lucha libre a ras de lona, lucha de antaño, con llaveo, lucha como la que se desarrollaba en el Toreo de Cuatro Caminos.

Y vaya que los luchadores no desentonan ofreciendo encuentros con rosarios de llaves sobre el enlonado que poco se ven ya en los cuadriláteros de las arenas.

Black Terry y Rocky Santana demostraron porqué son dos maestros de la lucha libre con un encuentro sobre el centro del ring, sin juego de cuerdas y mucho menos vuelos y lances.

Incluso cada movimiento de ambos luchadores fue aplaudido por los aficionados reconociendo su calidad.

En su lucha se pudo apreciar la toma de réferi, movimiento que marcan los cánones de la lucha libre para el inicio de un buen encuentro.

La afición, quien participa en todo momento en la lucha, que arenga a su luchador favorito o abuchea al contrario, intervenía desde su lugar en el encuentro.

“Se está riendo Terry”, le gritaban al luchador mientras tenía sometido a Rocky Santana, mientras que los aficionados de Santana le gritaban: “chíngatelo Rocky”, enardecidos, como la canción de los luchadores, esa que dice que la arena estaba de bote en bote, la gente loca de la emoción…

Y hablando de la arena, para ser un cartel de figuras de antaño, un cartel que no era de ninguna de las dos principales empresas de nuestro país, la entrada fue buena, el aficionado conocedor sabe cuál es la verdadera lucha libre.

En la lucha de tercias en Negro Navarro, a pesar de ser un maestro, esta vez no lució como en otras ocasiones dando cátedra de lucha libre dentro de las doce cuerdas.

Sin embargo, quienes se enfrascaron en un duelo personal fueron el mosco de la Merced, Fuerza Guerrera y El Águila Solitaria.

Incluso ambos luchadores se rompieron las máscaras al calor de la batalla sobre el cuadrilátero.

Quizá el grito de la noche se lo llevó un aficionado, quien al ver el encuentro entre ambos luchadores, soltó desde el área general: “¡quiero ver sangre!”.

Quiero ver sangre, frase que se escucha en las distintas arenas del país, y que incluso dio pie a un libro de mismo nombre, en donde tres expertos del séptimo arte, realizaron una antología sobre el cine de luchadores.

Y no, no hubo sangre entre Fuerza Guerrera y Águila Solitaria, pero sí bajaron del ring con las máscaras rotas.

En el encuentro estelar, Canek y Villano IV continuaron con su rivalidad, la cual se ha acrecentado en las arenas en las que se han encontrado.

El príncipe maya, aunque ha perdido la agilidad de antaño, se conserva físicamente gracias al gimnasio y sigue imponiendo sobre el cuadrilátero.

En tanto, el Villano IV, quizá el más joven de los panteras rosas, aún tiene energía para enfrentar a un joven luchador o alguno de sus contemporáneos.

A pesar de que fue una lucha de tercias, ambos gladiadores se enfrentaron arriba y debajo del ring.

Incluso, emulando un poco a aquella época del Toreo de Cuatro Caminos, debajo del ring Villano IV rompió una butaca después de que Canek lo azotó y no contento con ello, el originario de Tabasco arrancó el respaldo de la butaca y lo estrelló en la cabeza del pantera rosa.

La función cumplió las expectativas de los aficionados, quienes hicieron una buena entrada en el coso de la calle Cuauhtémoc, la vetusta Arena Afición. No, no es el Toreo de Cuatro Caminos, una época de lucha libre que quedó en el pasado, pero el cartel en algo se le pareció.

 

cuachara_luchagor@hotmail.com