De 2 a 3 caídas

Sueños guajiros

En un mundo de ficción. La siguiente reseña no es real pero es el sueño guajiro de muchos aficionados a la lucha libre.

Y va así: un solo encuentro de apuestas marcó por completo la historia de la lucha libre de nuestro país. La lucha de máscara contra máscara entre L.A. Park y Dr. Wagner Jr.

Todo empezó de esta manera: L. A. Park volvió a la Arena México con la Liga Elite en donde participó en el torneo para sacar al primer campeón de la joven compañía y la final la disputó L.A. Park frente al Último Guerrero.

El triunfo se lo llevó el último de su estirpe en una batalla épica en donde hubo lucha a ras de lona, castigos, llaves, contrallaves y sangre entre ambos gladiadores.

El Último Guerrero obtuvo el campeonato de la Liga Elite pero el encuentro le valió a L.A. Park volver a las filas del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) en donde abarrotó la Arena México en sus enfrentamientos con Rush a quién rapó en uno de los magnos eventos de la seria y estable.

Sin embargo, cuando L.A. Park  encabezaba los viernes de la Arena México arrasando con cuanto luchador se le pusiera enfrente la empresa anunció la contratación de un luchador sorpresa.

Y ese luchador era nada más ni nada menos que Dr. Wagner Jr reviviendo de inmediato la rivalidad con L.A. Park.

Los viernes de la Arena México se revolucionaron con los mano a mano entre ambos luchadores ahora en las filas de la misma empresa.

Desde un principio los retos por las máscaras fueron lanzados por ambos gladiadores tras sus luchas de tercias y manos a mano que llenaron todas las plazas en donde se presentaban.

Entonces el Consejo Mundial de Lucha Libre les tomó la palabra a ambos gladiadores. La lucha que la afición tenía años esperando finalmente se haría realidad y vino la firma de los contratos.

Fue un viernes de Arena México en donde 20 mil aficionados se dieron cita en la catedral de lucha libre para presenciar el mango evento, otros miles se quedaron afuera de la Arena y miles más siguieron el encuentro en pago por evento e internet.

Lo que parecía algo imposible finalmente sucedió. L.A. Park contra Dr. Wagner Jr. en una lucha de máscara contra máscara. Al fin uno de los dos luchadores revelaría su identidad.

La lucha, que se estableció a una sola caída sin límite de tiempo, inició con una toma de réferi y derivó en llaves y contrallaves pero pronto vinieron los golpes fuertes de ambos luchadores, las máscaras rotas y la sangre. Sí, sangre en el ring sagrado de la Arena México.

El enlonado fue insuficiente para los luchadores que bajaban y se golpeaban entre la afición pero que regresaban al ringo antes de que terminara la cuenta de los 20 segundos.

La afición estaba al borde de la locura. Dividida. La mitad apoyaba a L. A. Park y la otra mitad al Dr. Wagner Jr. La Arena México fue un ebullición de principio a fin con gritos de apoyo hacia su luchador favorito y expresiones de asombro entre cada castigo.

Vinieron varios castigos, varios conteos rotos antes de la tercera palmada, ninguno de los dos cedía. Ninguno estaba dispuesto a perder la máscara.

Cuando la afición pensaba que vendría el final o Dr. Wagner Jr. rompía el conteo de las tres palmadas o L.A. Park rompía el castigo de su oponente ahogándose el grito en la garganta de los aficionados.

Pero después de 50 minutos de intensa lucha, desgaste, máscaras rotas y sangre, castigos dentro y fuera del ring L.A. Park sorprendió con un paquete a Dr. Wagner Jr. Vino el conteo de los tres segundos y L.A. Park se alzó con el triunfo.

La afición estalló en euforia al mirar ganar a L.A. Park. Otros más no podían comprender la derrota de Dr. Wagner Jr. y lloraban. Estaban en shock.

Fue una lucha épica. Un encuentro que quedará grabado en la memoria de los aficionados. L.A. Park conservó la identidad, desenmascaró a su más odiado rival y alcanzó el estatus de leyenda viviente.

Dr. Wagner Jr. reconoció su derrota como un grande. Se despojó de la máscara sangrienta y hecha girones y se la entregó en el centro del ring a su rival. Le dio la mano, un abrazo y ambos levantaron los brazos en alto.

La afición reconoció la manera en cómo Dr. Wagner Jr aceptó su derrota y se le entregó. Toda la afición de la Arena México gritó a una sola voz el nombre de Wagner, Wagner, Wagner.

L.A. Park, con la máscara rota y sangre en la frente, también fue coreado por los aficionados y dijo al micrófono que era el triunfo más importante de toda su carrera. Que por mucho tiempo estuvo acorralando a Wagner y que le había ganado a una verdadera leyenda.

Sueños guajiros.

cuachara_luchagor@hotmail.com