De 2 a 3 caídas

Máscara contra máscara

Una de la mañana con veinte minutos del sábado en medio de una noche abrazada por el frío con una luna llena oculta tras las nubes y me pregunto: ¿qué debe de suceder para que se dé un enfrentamiento de máscara contra máscara entre dos luchadores?

De entrada lo primero que debe dar paso a una lucha en la que ambos gladiadores se jueguen las máscaras es la rivalidad.

La rivalidad se genera sobre el ring, en la competencia en cada lucha por demostrar quién de los dos es mejor.

La rivalidad la generan los luchadores dentro del cuadrilátero pero la alientan los aficionados con el apoyo a su luchador favorito.

¿Qué sucede una vez que hay una rivalidad entre dos luchadores enmascarados? No sólo quieren demostrar quién es el mejor sino que uno quiere acabar con el otro y viceversa.

En los encuentros, la victoria se la puede llevar uno o el réferi le puede levantar el brazo en alto al rival. Hay máscaras rotas, sangre sobre el enlonado, victorias contundentes de uno, o por descalificación dependiendo del bando en el que se encuentren.

Y no se trata de una rivalidad de unas semanas, no, se trata de rivalidades de meses e incluso años en la que la única manera de saldar la afrenta, de demostrar quién es el mejor es una lucha de máscara contra máscara.

Aunque aquí también juega un papel importante el promotor o el dueño de la empresa para a la pertenecen en el hecho de hacer que la lucha de máscara contra máscara sea una realidad y les ofrezcan los contratos para el encuentro.

 Puede haber rivalidades que enciendan a la afición y llenen arenas, pero si no se realizan quedarán como varios de los clásicos que ya conocemos: grandes rivales que jamás se jugaron las máscaras y el encuentro queda sólo en la imaginación de los aficionados.

Una rivalidad debe de concluir en el momento exacto, en ese momento en que ninguno de los dos luchadores quepan en el ring al grado de poner en juego su identidad frente al odiado rival.

Y es que ganar una máscara coloca al luchador en otro nivel, el de un ganador y puede llevarlo a alguno de los estatus de la lucha libre: figura, ídolo o estrella.

Pero para que el que pierde la máscara es caer en la derrota, mostrar el rostro debajo de la máscara y caminar sobre esa cuerda en la que de caer puede quedar en el olvido, en el abismo; pero de cruzarla su carrera puede tomar un segundo aire y comenzar una nueva etapa con el rostro al descubierto, y ejemplos de ambos casos hay varios.

Pero las rivalidades entre dos luchadores enmascarados pueden llegar a una lucha de apuestas, pueden nunca llegar o llega sin que la afición menos lo espere.

Y en este último caso el más claro ejemplo es la lucha de máscara contra máscara entre Atlantis y la Sombra, quienes apostarán su identidad en el 82 aniversario del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) el próximo 18 de septiembre en la Arena México.

En una lucha en la que se encontraron en el cartel estelar Atlantis y la Sombra, este último humilló al ídolo de los niños quien con el orgullo herido retó a una lucha de máscara contra máscara al integrante de los Ingobernables y este aceptó el reto.

Pero una semana después, sí una semana después, el Consejo Mundial de Lucha Libre les puso enfrente los contratos por las máscaras y ambos firmaron.

Sorpresivo, esa es la palabra al hacerse oficial la lucha por las máscaras, pero también hay que decir que es una lucha de apuestas al vapor. Una lucha en la que se lanza un reto y ocho días viene la formalización del encuentro por las tapas.

Lo que es un hecho es que el Consejo Mundial de Lucha Libre ofrecerá a sus aficionados una lucha de máscara contra máscara en donde por un lado está una leyenda viviente como lo es Atlantis que acumula en su carrera una gran cantidad de éxitos; y del otro lado una de sus principales estrellas, un luchador joven como lo es la Sombra.

Una rivalidad nace, crece, se intensifica, llega al límite y termina en una lucha de máscara contra máscara, pero ésta definitivamente es una rivalidad al vapor con el ingrediente de que ambos son de las principales figuras del Consejo Mundial de Lucha Libre y caerá una máscara, ya sea la de la Sombra o la de Atlantis.

¿Quién gana con una lucha de máscara contra máscara? Definitivamente quien termina ganando es la afición porque ve enfrentarse a dos luchadores que son estrellas, figuras, ídolos, rivales, verán terminada su rivalidad y uno de ellos quedará con el rostro al descubierto.

Una lucha de máscara contra máscara es el máximo encuentro al que llega un luchador, es la gloria y la derrota.


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