De 2 a 3 caídas

Luchadores que partieron a la Arena Celestial

Siguiendo con la inercia de las festividades de Día de muertos, recordaremos desde estas líneas los luchadores han partido a la Arena Celestial en los últimos meses y a quienes se adelantaron en el camino tiempo atrás.

La lucha libre de nuestro país recibió un duro golpe con el fallecimiento del Rey de Biutiful, Emilio Charles Jr, el 27 de diciembre del 2012.

Originario de Monterrey, Nuevo León, Emilio Charles Jr era un rudo natural, su larga melena era característica en él. Aprendió el arte del pancracio gracias a las enseñanzas de Cuauhtémoc el Diablo Velasco.

Su paso sobre los cuadriláteros del país se recuerdan por formar parte de tercias importantes como Los Destructores, Los Guapos y Los Talibanes.

Fue de los pocos luchadores que siempre trajo puesta la camiseta del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), empresa que lo arropó y lo llevó al estrellato.

El doctor Alfonso Morales, uno de los más renombrados crónicas de lucha libre en México, lo bautizó como el Rey del Biutiful. Esto debido a que Emilio Charles Jr usaba este adjetivo en todo momento en sus conversaciones.

A pesar de integrar varias tercias, fue con Los Destructores en donde tuvo su época de esplendor en las filas del CMLL.

Entregó 35 años de su vida al rudo deporte del pancracio, como él pocos rudos. Tras su partida engrosó la lista de leyendas de la lucha libre de nuestro país.

A mediados del 2012, otro deceso cimbró la lucha libre en México, el Querubín Héctor Garza partió también a la Arena Celestial, víctima del cáncer pulmonar.

Su verdadero nombre era Héctor Solano Segura, nació el 12 de junio de 1969, en Monterrey, Nuevo León, falleció a los 43 años de edad.

El cáncer pulmonar lo había alejado de los cuadriláteros para iniciar con sus rehabilitaciones.

Antes de partir, Héctor Garza formaba parte de los Perros del Mal y a lado del Hijo del Perro Aguayo hacía campaña dentro de la empresa Triple A.

El Querubín formó parte también de las filas del Consejo Mundial de Lucha Libre antes de ingresar a la caravana estelar.

De estilo rudo, Héctor Garza volaba dentro y fuera de los cuadriláteros con sus mortales y tornillos sobre sus rivales. Fingía pedir perdón a sus oponentes para sorprenderlos después. Y arribaba a los cuadriláteros con la música de 'Mariachi'.

La última vez que el Querubín apareció en las pantallas de televisión fue en Triplemanía XX, en donde discutió con el Hijo del Perro Aguayo debido a una confusión.

Este mal entendido hizo pensar que ambos luchadores se enfrentarían en los cuadriláteros de la Triple A y encabezarían un magno evento, sin embargo, poco después el cáncer pulmonar lo alejó de los cuadriláteros.

La calidad de Héctor Garza nunca estuvo en duda, muestra de ello fue que partió a la Arena Celestial como campeón nacional completo.

Otra pérdida sensible para la lucha libre fue el deceso de Juan Alvarado Nieves, el Brazo, apenas el 16 de octubre pasado.

El Brazo formaba parte de las filas de la Triple A antes de su partida de este mundo.

El esplendor de su carrera fue a lado de sus hermanos con quienes formó una tercia temida en el desaparecido Toreo de Cuatro Caminos, Los Mosqueteros del Diablo.

¿Quién no recuerda las luchas sangrientas que dio junto a sus hermanos en contra de Los Villanos? La lucha de máscaras entre ambas tercias quedó grabada en las páginas de la historia de nuestro país.

Sin embargo, dentro de la caravana estelar el Brazo también tuvo un paso importante de la tercia de Los Consagrados a lado del Pirata Morgan, Sangre Chicana y el Texano.

Al final de su carrera subía a los cuadriláteros con el nombre la Braza, interpretando exótico. Juan Alvarado era un tipo carismático, luchador rudo, un camaleón sobre el ring.

El Brazo entregó 33 años de vida a la lucha libre, de los cuáles los últimos 12 estuvo en las filas de la Triple A. El ex mosquetero del Diablo lucha ya en la Arena Celestial.

Y hablando de quienes se adelantaron en el camino, la Triple A recuerda en estas fechas a su fundador, Antonio Peña Herrada, fallecido un 5 de octubre del 2006. Hombre polémico y con una imaginación innata para crear personajes y trasladarlos a los cuadriláteros.

En la caravana estelar recuerdan también la partida de Abismo Negro, quien falleció en marzo del 2009, una pérdida sensible para la empresa.

En tanto, en el CMLL rinden tributo cada año al padre de la lucha libre en México, don Salvador Luttertoh González y a una estrella que se apagó de manera temprana sobre el ring, Oro.

Y usted amable lector, ¿cómo recuerda en estos días a sus difuntos?