De 2 a 3 caídas

Atlantis leyenda

Los guerreros mueren en la raya y el Último Guerrero cayó hasta el final, su actitud después de perder la máscara ante Atlantis, en el 81 aniversario del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL), demuestra porqué es un luchador de otro nivel.

Atlantis se llevó el triunfo sobre su rival en una Arena México pletórica, llena como hace mucho no se veía a la catedral de la lucha libre.

Fue una lucha de dos figuras, dos estrellas del Consejo Mundial de Lucha Libre en un encuentro a dos de tres caídas sin límite de tiempo, sin empate y sin indulto, sólo uno saldría con el brazo en alto y el otro con el rostro al descubierto.

Ambos luchadores recibieron el apoyo de la afición, unos de lado del ídolo de los niños y otros con el último de su estirpe.

Ninguno subió con second al cuadrilátero, fue un mano a mano como diría el doctor Alfonso Morales, a quien se extrañó en la narración: pecho a pecho, cara a cara, tete a tete.

Baby Richard fue el encargado de llevar a buen puerto el magno encuentro de la otrora Empresa Mexicana de Lucha Libre. Refereó de forma imparcial, sin intervenir a favor de ninguno de los dos gladiadores.

A diferencia de otros encuentros de apuesta del Consejo Mundial de Lucha Libre, esta vez la lucha no inició con la toma de réferi como mandan los cánones.

Último Guerrero atacó a Atlantis con una patada al rostro, dominó a su rival a placer y se llevó la primera caída con un toque de espaldas, el técnico no alcanzó a romper el conteo de las tres palmadas.

Atlantis reaccionó en la caída intermedia y se sobrepuso al castigo del rudo sorprendiéndolo incluso con su propio castigo, el Pulpo Guerrero.

Las dos primeras caídas fueron demasiado rápidas ante el ímpetu de ambos gladiadores por llevarse el encuentro. Esta vez no hubo máscaras rotas ni sangre en sus frentes.

Lo mejor estaba por venir en la tercera y definitiva caída. Los aficionados se mantuvieron todo el tiempo al filo de sus butacas apoyando a su luchador favorito.

Hubo castigos, toques de espaldas, salidas sobre la tercera cuerda, con el único objetivo de mantener la incógnita y desenmascarar al rival.

Incluso Atlantis aplicó en dos ocasiones el castigo de sus victorias, la Atlántida; en la primera Último Guerrero se zafó y en la segunda no lo atrapó bien.

Cuando parecía que el Último Guerrero se llevaría la victoria con la especialidad de la casa, la Guerrero special, Atlantis rompió el conteo de las tres palmadas.

Entonces vino la misma estrategia de Atlantis cuando venció al Villano III, en un rápido movimiento aplicó la Atlántida al Último Guerrero y se hincó para aplicar mayor dolor a su rival, se rindió al instante.

Atlantis conservó la identidad y desenmascaró al Último Guerrero en un encuentro histórico que ha quedado marcado ya en las páginas de la historia de la lucha libre de nuestro país.

Si la lucha entre ambos gladiadores fue emocionante y digna de un encuentro de máscaras sin intervención de seconds, ni del réferi, lo que vino después fue una mezcla entre dramatismo y grandeza deportiva de los dos luchadores.

En las primeras filas la esposa e hijas del Último Guerrero rompían en llanto y él se encontraba destrozado sobre el ring.

El rudo se desataba la máscara con una mano y con la otra tomó el micrófono y reconoció ante la afición que Atlantis fue mejor y que siempre lo había admirado.

“Quise medirme ante un grande y aquí está el resultado. Desde hoy esta máscara te pertenece”, soltó el Último Guerrero con la voz entrecortada y lágrimas en los ojos. Se despojó de la máscara y la entregó a su rival. Dijo llamarse José Gutiérrez Hernández, con 26 años de trayectoria, originario de Gómez Palacio, Durango.

El lagunero agradeció a su rival y ambos se dieron un abrazo. No aventó la máscara, no agredió a Atlantis, no salió corriendo del ring.

“A todos los que les fallé discúlpenme, aquí se gana y aquí se pierde y esta noche he perdido, pero con el orgullo y con todos ustedes, muchas gracias”, volvió a decir Último Guerrero al micrófono y la afición se le entregó. Efectivamente, es un luchador de otro nivel.

“Esta máscara es de las más grandes del Consejo Mundial de Lucha Libre. Le gané a un gran Guerrero”, respondió Atlantis al rudo.

El ídolo de los niños sumó una máscara cotizada a su vitrina que se une a las del Villano III, Kung Fu, Mano Negra, Talismán, Hombre Bala y Tierra Viento y Fuego.

Sus 31 años de experiencia lo respaldan, es un estandarte del Consejo Mundial de Lucha Libre y su triunfo sobre el Último Guerrero ha dado paso lo que viene. Atlantis leyenda.

 

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