De 2 a 3 caídas

Agresiones entre luchadores y aficionados

Hay una delgada línea en la afición a la lucha libre que de cruzarse deja mal parados a luchadores y aficionados.

La imagen es la siguiente: al calor de la lucha, en el encuentro estelar, dos luchadores se han dado con todo sobre el ring, los ánimos están calientes, pasan de las llaves a los golpes y del enlonado a afuera del ring.

El encuentro está que arde, ambos luchadores, rivales, siguen repartiéndose golpes afuera del cuadrilátero.

En algún momento uno de los luchadores queda sentado en la primera fila y de manera imprudente un aficionado se acerca a jalarle la máscara.

El gladiador con la adrenalina al límite por el encuentro siente el jalón de la máscara y gira sobre su izquierda para golpear con la mano derecha al aficionado directo al rostro quien cae de espaldas sobre las butacas.

Veamos, los gladiadores son deportistas profesionales que con sus conocimientos luchísticos pueden dañar de manera seria con cualquier tipo de agresión física a los aficionados.

En este caso, el aficionado, por ningún motivo, ni siquiera bajo el influjo del alcohol, puede tocar o agredir a un luchador porque sabe perfectamente que podría salir perdiendo.

Sin embargo, en este caso, lo hizo y recibió un golpe directo en el rostro que lo hizo caer de espaldas. Una total y verdadera imprudencia de su parte.

En el caso del luchador, debió guardar un poco más de cordura, pues si bien le jaló la máscara el aficionado con el golpe en el rostro lo pudo haber lesionado de manera seria.

Ahora bien, hay dos factores más que intervienen en un hecho como este: en primer lugar la empresa de lucha libre o el promotor quien debió tener elementos de seguridad alrededor del ring para evitar situaciones como esta.

Si bien se brinda un espectáculo con una función de lucha libre también se debe resguardar la seguridad de los aficionados.

El segundo factor es el comisionado de lucha libre, quien debió también estar al tanto de lo que sucede en el interior de la arena y prevenir que pasen este tipo de situaciones.

Este caso ya tiene tiempo, pero es un claro ejemplo de una navaja de doble filo, y de suceder, separa al aficionado de la lucha libre o de su luchador favorito.

Y es que el tema viene a colación porque hace poco, después de una función en Guadalajara, en la lucha estelar, dos luchadores agredieron a los aficionados, aunque aquí también el público cometió una imprudencia.

Dos gladiadores, quienes están en su momento y encabezan las carteleras en su respectiva empresa iniciaron una faceta que va más allá de lo rudo y la afición sólo tiene dos opciones con ellos: o los odia o los ama. Son más quienes los abuchean en las arenas por sus actitudes.

Pues bien, después del evento estelar, los odiados luchadores fueron bañados con cerveza por parte de algunos aficionados quienes reprueban sus actitudes sobre el ring y los gladiadores respondieron agrediéndolos. Un par de patadas y golpes, afortunadamente no pasó a mayores.

Aunque sí se armó una verdadera rebambaramba afuera del ring entre aficionados y luchadores sin que los elementos de seguridad pudieran poner orden de inmediato.

Nuevamente los aficionados provocaron el incidente pues no debieron aventar cerveza a los luchadores.

Un aficionado paga un boleto para acudir a una función y apoyar a su luchador favorito, distraerse, sacar el estrés acumulado en la semana.

Por más que un luchador esté metido hasta los huesos en su faceta de ser odiado, eso no le da derecho al aficionado a aventarle cerveza.

Por más que un luchador escuche gritos, mentadas de madre y agresiones verbales de los aficionados desde las gradas debe mantener la cabeza fría y evitar cualquier tipo de agresión que dañe al aficionado.

Por más que una empresa o promotor vea que en cada cartel no sucede nada extraordinario, no debe de pasar por alto contar con seguridad para evitar este tipo de situaciones.

Ni los aficionados tienen el derecho de agredir a los luchadores ni verbal ni físicamente, ni los luchadores deben hacer uso de su fuerza y conocimientos luchísticos para agredirlos. En alguno de los dos debe de caber la prudencia.

¿Quién queda mal parado con situaciones como esta?, ¿la lucha libre?, ¿los luchadores?, ¿los aficionados?, ¿la empresa?, ¿los promotores?, ¿los elementos de seguridad del lugar?, ¿el comisionado de lucha libre?

Todos, en mayor o en menor medida. Cada uno tiene su parte de responsabilidad y sería poco responsable señalar a una sola persona o a un solo actor en situaciones como esta.

La lucha libre es un deporte tan bello que no merece ser manchada con hechos como este.

 

cuachara_luchagor@hotmail.com