De 2 a 3 caídas

Adiós al Hijo del Perro Aguayo

La primavera del 2015 será recordada con luto en las páginas de la historia de la lucha libre de nuestro país tras la muerte del Hijo del Perro Aguayo.

Este sábado medios nacionales reportaron el fallecimiento de quien fuera el líder de Los Perros del Mal, la lucha libre nacional se cimbró.

El heredero del Can de Nochistlán se presentó el viernes en una función en Tijuana, Baja California, en el auditorio Fausto Gutiérrez Moreno, con la empresa The Crash, en donde a lado de Manik enfrentaba a Rey Mysterio Jr. y a Extreme Tiger.

En redes sociales circula el video de los últimos momentos sobre el cuadrilátero del Hijo del Perro Aguayo.

Rey Mysterio Jr. le aplica unas tijeras las cuales sacan al líder de la jauría del cuadrilátero quien regresa de inmediato al ring y recibe unas patadas de canguro de Mysterio en el hombro izquierdo con lo que termina descompuesto sobre la segunda cuerda. Rey Mysterio Jr. se va al juego de cuerdas para impactar al Perro y a Manik pero no da en el blanco. Aguayo no responde y es Mysterio Jr. quien se da cuenta de la situación. Konan intenta reanimarlo. Lo sacan de la Arena en algo que no es una camilla.

Horas más tarde, el sábado 21 de marzo, a la una de la mañana, a causa de un traumatismo cervical, el Hijo del Perro Aguayo partió de de este mundo y la lucha libre perdió a una de sus grandes figuras.

Pedro Aguayo Ramírez, hijo de la leyenda viviente Perro Aguayo, falleció a los 35 años de edad. Las notas sobre su muerte y el video de su última lucha en Tijuana fueron una cascada constante en distintos medios nacionales todo el sábado.

De acuerdo con un comunicado de la empresa Lucha Libre Triple A, Pedro Aguayo Ramírez nació el 23 de julio de 1979 y debutó en la caravana estelar el 18 de junio de 1995, a la edad de 15 años, en el Auditorio Río Nilo.

A partir de entonces su carrera fue en ascenso, escribió su propia historia dentro de los cuadriláteros y fue uno de los mejores juniors dentro de la lucha libre de nuestro país, no defraudó al gran Perro Aguayo.

Su llegada al Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) le deparó una de las mejores etapas de su carrera como luchador.

En el año 2006 fundó a Los Perros del Mal y junto a Héctor Garza, Mr. Águila, Nicho el millonario y Halloween marcaron una época dentro de la lucha libre; el Hijo del Perro Aguayo impuso las reglas dentro del Consejo Mundial de Lucha Libre.

El líder de la jauría fue el causante de constantes llenos los viernes en la catedral de la lucha libre, la Arena México.

No respetó jerarquías y pasó por encima de luchadores como el Negro Casas, el Hijo del Santo, Pierroth, Cien Caras y Universo 2000.

La rivalidad con el entonces Místico lo llevó a la cumbre de la idolatría, era apoyado por la afición a pesar de ser rudo. El encuentro de máscara contra cabellera nunca llegó.

En solitario o con Los Perros de Mal era garantía de lleno no sólo en la Arena México sino en las distintas arenas al interior del país. Había alcanzado la cima de los carteles estelares y de ahí no volvería a bajar.

Después de su paso por el Consejo Mundial de Lucha Libre, el Hijo del Perro Aguayo llevó su concepto de Los Perros del Mal al terreno independiente y creó su propia empresa.

Ahí se mantuvo durante un tiempo hasta su regreso nuevamente a Triple A en Triplemanía XVII.

Poco a poco hizo lo mismo que en el CMLL, imponer sus reglas dentro de la empresa fundada por Antonio Peña.

En 2012 ganó el torneo Rey de Reyes, la cabellera de Cibernético en Triplemanía XXI y la Copa Triplemanía XXII en agosto pasado.

Figura en Triple A, el Hijo del Perro Aguayo se convirtió en el principal luchador de la empresa, fue él quien dio la bienvenida a Myztezis, hizo lo propio al encarar al Patrón a su llegada a la compañía; y en el ingreso de Rey Mysterio Jr. a la tres veces estelar, sí, fue el Hijo del Perro Aguayo quien le dio la bienvenida en Rey de Reyes en Guadalajara, Jalisco.

Hablar del Hijo del Perro Aguayo es hablar de un rudo natural, un luchador que movía a la afición en las arenas, era odiado sin cortapisas, el ser rudo no lo impidió alcanzar la idolatría, era una figura.

¿Quién no recuerda la música de sus presentaciones?, sus gestos sobre el cuadrilátero, el torbellino que se convertía en el ring, el castigo de la lanza, la manera en que destrozaba a sus rivales, sus rudezas.

El Hijo del Perro Aguayo deja un hueco enorme en la lucha libre de nuestro país. Ha partido a la Arena Celestial, allá reagrupará a Los Perros del Mal junto a su compadre Héctor Garza. Adiós a la estrella, al ídolo, la figura. Descanse en paz.

 

cuachara_luchagor@hotmail.com