A lo warrior

La vanidosa campaña Chiva


Hay una mano que mece sigilosa y celosamente la cuna Chiva. Alguien que detrás del ropero atestigua cada movimiento del equipo y que, rodeado de expertos, pretende convertir al Guadalajara en la panacea del futbol mexicano. Una mente que pretende venderlo al pueblo como un fino artículo capaz de deslumbrar con la simple envoltura sin importar lo que exista dentro.

De unos días a la fecha, una asombrosa maquinaria arrancó funciones para promover sutil –para los ingenuos- y descaradamente –para los malpensados- a Matías Almeyda como la mejor opción para que en el mediano plazo tome las riendas de la selección mexicana.

Almeyda y ese "alguien más" ya se estrujan las manos. Es un hecho. Se frotan las palmas de manera ávida como esperando a que el anzuelo se mueva.

Ha surgido el movimiento "Pro-Chiva", "Comando-Chiva" o "Chiva-Selec" como una posibilidad de que el propio Guadalajara se enfunde en la camiseta verde para representar a México en la próxima edición de la Copa Oro, toda vez que Osorio caminará por sinuosos caminos en el intento de conformar dos combinados competitivos.

Chivas pretende ver en la desesperación del vecino, una perfecta área de oportunidad para hacer negocio, para venderle artículos y para endeudarlo hasta llevarlo a la ruina con los intereses y entonces ahí, tomar posesión de su terreno como parte del pago.

Algo se trama, algo se busca, algo pretenden. Veo más negocio que buenas intenciones. La bonita idea de que Chivas mute en verde no nace en las esferas de la Femexfut.

Toda esta campaña es para reposicionar la marca hasta convertirla en la perla del deseo de todo un país. Y más ahora que ya no está al alcance de todos o, mejor dicho, ahora que solo está al alcance de unos pocos.

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