A lo warrior

¿Cómo estará la sopa esta noche?

Ha pasado tanto tiempo que cuesta trabajo recordar el once que América utilizó frente a Necaxa o el marcador global entre Tigres y León en semifinales. Inclusive, estoy seguro que muchos han hasta olvidado los enfrentamientos de cuartos de final.

Y es que veinte días no es poca cosa para efectos de una final con sabor a pavo. Casi tres semanas para la reanudación de un torneo que dejó sobre el escritorio la tarea más importante del semestre. Hace un mundo que inició la Liguilla.

Durante el receso, América fue y regresó del lejano oriente. Las relucientes oficinas de la Femexfut estuvieron a punto de ser inauguradas, luego anunciaron la suspensión del evento. Las investigaciones del vuelo que transportaba al Chapecoense no cesaron. Detuvieron al presidente de la Federación de Atletismo. Una explosión en el mercado de pirotecnia de Tultepec dejó más de 30 muertos y Tigres enfrentó a Veracruz en amistoso.

Luego de una eternidad la final por fin se asoma. Traspapelada en medio del vértigo decembrino pide atención entre posadas, pastorelas y tiernos villancicos que contrastan con las avenidas colapsadas.

Espero que la sopa no esté fría cuando esta noche sea servida. Que Tigres salga suelto, liberado, sin grilletes en las piernas y que eso del famoso ritmo perdido, solo sea un mito de tíos en boda cuando se abre pista.

Que América pague las deudas pendientes, que demuestre que las críticas han sido excesivas. Que de algo haya servido el viaje a Japón y el roce internacional. Que pisotee todo aquello del cansancio por la travesía y que salga a luchar por un título obligado para despedir con dignidad el Centenario.

Enciendan el fogón. Tenemos hambre. Nos abandonaron demasiado. Sirvan el primer plato y dejemos espacio para el recalentado del domingo.

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