A lo warrior

Ya se fue Codesal, ¿y ahora?

Termina siendo el arbitraje un tema tedioso para el que simplemente desea apreciar un buen espectáculo. Al seguidor del futbol mexicano poco le importan las grillas, las fracturas internas y la guerra del gremio. El aficionado solo necesita del silbante para efectos de catarsis mientras le mienta la madre o mientras lo culpa por default si marca algo en contra de su equipo. Nada más.

Eso sí, es un tema suculento para los medios, pues resulta atractivo ver cómo se destazan entre silbantes retirados, en activo y entre dirigentes que lanzan críticas directas o entre líneas. Los que hoy ya no están, desde afuera señalan todo lo que en su momento fue parte de su modus vivendi para encender a los de adentro. Un ciclo interminable.

Toda esta lucha no le viene bien al sistema. Deteriora el engranaje del futbol mexicano, le resta transparencia y le quita credibilidad al proyecto de Liga.

Quien piense que con la salida de Codesal el arbitraje cambiará de la noche a la mañana, es tan ingenuo como el que cree que a Cruz Azul solo le basta un cambio de técnico para lograr el título.

Llevará tiempo para que los nuevos métodos de quien supla a Codesal se vean reflejados en la cancha. No necesariamente el pizarrón mejorará la materia prima. Un nuevo recetario no obligatoriamente hace mejores pasteles si son los ingredientes los que están en mal estado.

En fin, mientras la Comisión de Arbitraje busca estabilidad tras la hecatombe, los juegos no se detienen. Ahí estarán esperando, incluidos los de alto riesgo con equipos inmiscuidos en el porcentaje. Al menos tres por jornada.

El problema no es quién suplirá a Codesal, sino quién o quiénes para darle certeza y calidad a nuestro torneo en un semestre donde se define el descenso. Eso es lo realmente preocupante.

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