A lo warrior

Del ropero a la cancha

Cuenta mi madre que 20 centavos debía pagar para poder apreciar aquellas imágenes que emergían de los primeros televisores. Que un par de largas bancas hacían la función de butacas en la recámara de la vecina y que el dolor de cuello era inminente porque colocabanla televisión en lo más alto del ropero.

Para mejorar la experiencia del romántico blanco y negro, había quienes le colocaban encima una lámina traslúcida para que con la luz se reflejaran en la pantalla ciertos colores. De un lado amarillo y del otro morado o azul. Ya era un logro. No eran los tiempos de González Camarena.

Mi padre a sus 12 años tuvo que disfrutar el Mundial de Chile 62 con entrecortados relatos de radio de Pedro Ferriz Santa Cruz y Daniel Pérez Alcaraz. Y no era sino hasta al día siguiente cuando podía “revivirlo”ya en televisión.

Hoy, el futbol se observa de reojo. Mientras la pelota rueda, se whatsappea, se tuitea y se sigue el minuto a minuto de otro juego. Algunos generan memes, otros se adentran en YouTube o se conectan al otro lado del mundo vía FaceTime si el juego está aburrido.

Ahora los directivos son tuitstars, interactúan con sus aficionados, lanzan acertijos y no solo se cobran 20 centavos, sino hasta 500 pesos por ver un partido.

Del ropero a la cancha y en calidad full HD.Todo para que el árbitro pueda juzgar una jugada dudosa como sucedió en pleno Mundial de Clubes.

Poco más de 3 minutos requirió el silbante Víctor Kassai para otorgarle un penal al Kashima Antlers después de analizar el video. Un mundo de tiempo ¿verdad?

23 horas 57 minutos menos de lo que tardaba en llegar a México el videotape de un partido de Selección Nacional en 1962. No había de otra. Paciencia y 20 centavos para darle certeza, forma y movimiento a lo escuchado e imaginado un día antes.

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