A lo warrior

¿Y ahora, quién llegará?

Estados Unidos anunciaba de manera oficial que haría uso del extraño y anormal reglamento de Copa Oro para reforzarse de cara a la ronda de eliminación directa.

Los nombres de Howard, Bradley, Depmsey y Altidore, retumbaron fuerte en el seno de la selección mexicana.

Osorio sabía de esa posibilidad. Mientras México pensaba en el duelo ante Rusia y en el juego ante Alemania en Confederaciones, el colombiano comenzó una ardua labor de convencimiento para llevar refuerzos. Sin embargo el colombiano topó con pared.

Aquello de "apoyo total de los clubes a selección mexicana" resultó mera verborrea. Solo Atlas accedió con Luis Reyes. Muchos jugadores -con justa razón– dijeron simplemente no y otros a pesar de un "sí", no tuvieron la anuencia de su directiva como el caso de Damm.

Quedó demostrado que faltó planeación. Estados Unidos lo hizo de manera brillante. Decidió encarar la primera ronda con varios jugadores a prueba y optar en la segunda por con gente de experiencia. Todo perfectamente calculado. Todo previamente hablado con cada elemento que causaría baja.

Otra mentalidad y otra cultura de competencia. Acá, ya imagino el escándalo por cortar a seis y llevar a otros seis. Pero ese es otro tema.

Los días posteriores a Santiago Baños pasaron y nadie llegó para ocupar su lugar. Es urgente que alguien tome el puesto de Director de Selecciones Nacionales en el terreno de lo deportivo. Se requiere de una figura que pelee con los clubes, que gestione con jugadores, que alce el teléfono, que administre torneos, que dé forma y estructura, que vea por la selección y que de paso, sugiera o diga a Osorio, qué sí y qué no. Urge. El puesto está vacante. Solo rumores se han sentado en esa silla y así, sin esa pieza, es imposible que el engranaje funcione adecuadamente.

carlosguerrerogallegos@gmail.com • Twitter@CARLOSLGUERRERO