A lo warrior

El perdón disfrazado del América

Sonrisas socarronas, respuestas forzadas, palabras engalanadas de enojo y hasta regaños para la prensa. Del blanco al negro, de la demagogia al disgusto y de la ira a la desesperación entre cada pregunta. Así fue la conferencia que América realizó para intentar calmar las aguas tras la pesadilla sufrida ante Guadalajara. Si ya se había hecho el ridículo días antes, América lo volvió a hacer, pero esta vez sin pisar la cancha.

Ahora resulta que todos son culpables de la derrota menos los que jugaron, que todos son responsables excepto los que murieron de nada. Esa es la sensación que queda impregnada luego de escuchar y analizar cada palabra de Nacho Ambriz.

El técnico lució retador y a la defensiva. No está cómodo, la asfixia le invade al sentirse perseguido y criticado. Habrá que recordarle en cuál club dirige y bajo cuántos reflectores se encontrará siempre. Gane o pierda, juegue bien o mal, consiga o no títulos. América queda peor parado. Y aunque suene a trabalenguas, no pasó nada cuando no podía no pasar nada después del fatídico clásico. Lo único, es que su "grandeza" quedó reducida a una promoción con boletos gratis para el próximo partido. Vaya manera de disfrazar el perdón.

EL DESCONOCIDO...

Javier Torrente llega a México con poco cartel para dirigir a León. Un par de subcampeonatos en el el futbol paraguayo apenas lo respaldan. En Colombia celebran su adiós del Once Caldas y así es como llega, sin moño para estrenarse porque la frente la tiene ocupada con un signo de interrogación. Su mejor carta es haber trabajado con Marcelo Bielsa y pertenecer en automático a su escuela. Tiene buen verso, es motivador y es de filosofía ofensiva. Su punto débil, el carácter mostrado fuera de la cancha. Ya veremos.

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