A lo warrior

Los pequeños grandes Sub 17

Aún les cuesta guardar las lágrimas o al menos saber esconderlas. Viven en la etapa donde expresar dolor a través de un rostro humedecido genera cierto escozor; como si la chica de sus sueños los estuviera observando. Cerrar esa llave de sentimientos no es cosa sencilla y menos, cuando aún no se llega ni a la mayoría de edad.

Son jóvenes que todavía voltean a la tribuna para buscar la sonrisa de la madre, el puño apretado del padre y el beso lejano de la hermana para sentir el mismo efecto cobijo que años atrás, los hacía dormir felices.

Pero también a los 17, demuestran que están forjados y empaquetados de manera distinta para encarar y librar todo tipo de batallas. Que pueden correr detrás de una pelota con la madurez de un jugador que ya rebasa los treinta y que escriben en la mente jugadas maestras para después ejecutarlas con los niveles de un graduado con honores.

El que México siga dentro del grupo elite de la categoría, no es obra de la casualidad. La Federación invierte bien. Destina un presupuesto digno de selección mayor. Roce internacional, giras, equipamiento de primera, óptimas instalaciones, psicólogos, nutriólogos, especialistas, visores y un cuerpo técnico altamente preparado para la formación.

Los torneos Sub 15, Sub 17 y Sub 20 que corren a la par de La Liga MX, generan el espacio para que estos chicos se desarrollen mientras llega el día del debut. Y ese, es justamente el siguiente paso. ¿Cómo hacer para que tengan más oportunidades? Alinearlos por convicción y no por obligación de regla. Clubes y directivos deben encontrar la fórmula.

Es posible que para Rusia los proyectos Sub 17 comiencen a rendir frutos. Ahí sabremos si el círculo se está cerrando adecuadamente. Y más vale, pues de nada serviría convertirnos en una Nigeria. Potencia en menores, desastre en mayores.


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