A lo warrior

El otro ‘Paco’


Lo que para Palencia debe ser un gran dolor el primer fracaso por su despido como entrenador de Pumas, para todo viejo lobo de mar de la eterna baraja de técnicos en México, es un simple rasguño.

Para esos entrenadores que ya no lloran al enésimo adiós y que van de equipo en equipo con valija en mano, es parte de la misma chamba.

Juan Francisco deberá entender que para triunfar tendrá que adaptarse al sistema resultadista. A ese mecanismo que por cuestión de tiempos no perdona tres derrotas consecutivas. A ese verdugo invisible que mata a la primera seguidilla de tropiezos y que a muchos en la asfixia y desesperación, los obliga a anteponer el qué antes que el cómo dejando a un lado todo intento de buena propuesta.

Pumas hoy está lejos de ser un trabuco. Vive a años luz de los millonarios poderosos que tienen dos planteles para competir. Basta ver su endeble defensa y su inestable portería con falta de autoridad.

Palencia nunca tuvo en sus manos materia prima de sobra para presentar un pastel digno de concurso. Basó todo en un solo ingrediente. Quienes querían verlo fuera del banquillo universitario ya deben estar contentos. Ahora, a buscar al estratega idóneo que se adapte a las circunstancias. De entrada, a las de un grande con presupuesto de no grande.

Que Palencia nunca dio espectáculo, dicen. ¿Cuándo recientemente Pumas lo ha dado? No hay domingo a las 12 horas donde no se critique el estado de somnolencia que hace cabecear no solo a los jugadores.

La crisis de este equipo va más allá de un entrenador. Le urge una redefinición de objetivos y sincerarse hasta con ausencia de logros a cambio de un proyecto sólido. Renacer y reposicionarse para después, reivindicarse.

carlosguerrerogallegos@gmail.com • Twitter@CARLOSLGUERRERO