A lo warrior

Los Osorio

Me queda claro que en México la serenidad no es un producto de la canasta básica. No se encuentra en los anaqueles porque nadie la compra. Incomoda al igual que la decencia. Esa que tristemente no vende portadas.

Así que medio país –o más– ha optado por buscar pacas de turbulencia, galones de bulla y contenedores retacados de inquietud para sentir un poco de saciedad.

Y qué mejor que el bendito futbol para ser lo que no somos como sociedad. Para que disfrazados en especialistas de la pelota, juguemos a ser jueces como de programa televisivo donde compiten "las formas" frente a frente.

Ahora resulta que le exigimos a la selección mexicana cuide sus maneras como si en nuestras vidas fuéramos un país diseñador y tejedor de formas.

¿En qué momento la confusión cegó a tantos millones como para creer que somos Italia, Alemania o Brasil y pensar que todos los títulos son obligación solo por ser México?

Hoy el que corrompe a la autoridad le dice "muerto" a Osorio porque no le agrada su estilo. El que arbitrariamente se estaciona en doble fila habla con desparpajo de una generación de futbolistas repleta de perdedores y el que se queda en el sillón embriagado de bebida y chatarra se atreve a gritarle mediocre al que no alcanza una pelota en el área.

Ojalá algún día este país sea tan exigente al momento de decidir a quién otorgarle su voto y de obligar al vecino a que respete al peatón así como lo es cuando habla de futbol.

Exijamos sí a Osorio, pero más a los Osorio Chong. Exijamos más a gobernantes y autoridades que a técnicos y jugadores. Exijámonos más a nosotros mismos.

Si algún día trasladamos nuestros corajes a cosas verdaderamente importantes, a otro México podremos aspirar. Ahí sí, a uno de mejores formas. Comencemos en casa.

carlosguerrerogallegos@gmail.com • Twitter@CARLOSLGUERRERO