A lo warrior

El nuevo 'Cuau'

No es político y mucho menos alcalde. Éste aún despacha en la cancha. No celebra cual maja desnuda ni como insaciable perro marcando territorio. Tampoco toma el esférico con la parte interna de los pies hasta levantarlo de formas circenses. No manda de avanzada el vientre bajo para ciscar enemigos cercanos y aún no inmortaliza alguna jugada con el nombre de Sambuezinha.

Pero de la misma forma que Cuauhtémoc hipnotizó hasta al más escéptico americanista, hoy Rubens es quien comanda el barco azulcrema. Marca la pauta y es el único capaz de romper el hielo cuando le plazca o de hacer con él, una escultura si sale en rol de artista.

También pisotea, reclama, manotea y pierde la cabeza. Clásico ejemplar que toda década o época americanista requiere para que el odio deportivo crezca. Sambueza es el indicado para hacer las veces del ahora funcionario público. La clase existe, también la calidad y hasta ese necesario toque de animadversión. Momento de que comience a sacar de la chistera trucos de último gran mago. El centenario necesita algo más que un simple homenaje a Blanco. Requiere de un título.

EL NUEVO QUERÉTARO

No hace mucho tiempo era motivo hasta de investigaciones paranormales. No existían razones para entender el por qué de una plaza tan volátil y perdedora como la de Querétaro. Se llegó a decir que el estadio fue construido sobre un panteón y que las almas en pena, aturdidas por el bullicio, mandaban todo proyecto al más allá. Desapariciones, desafiliaciones, jugadores amenazados por exigir pagos y hasta dinero sucio. De todo hubo ahí. Ni Atlante, ni Cobras, ni TM Gallos Blancos, ni las tantas franquicias que en Querétaro rondaron, lograron echar raíces como la actual. Hoy este equipo tiene visión, ha acariciado un título y es semifinalista de un torneo internacional. Quién lo dijera.

Cuando un buen proyecto se impone, no hay maldición ni fantasmas que puedan sacar de las redes los goles.


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