A lo warrior

No todo el mole es malo

Resultó mejor de lo esperado y más competido de lo imaginado.

El tan señalado "partido molero, aunque generó bostezo en el primer tiempo por lo amarrado de un equipo como Senegal, a mi gusto, arroja agradables conclusiones tras 90 minutos de juego en el inusual frío de Miami.

Quien piense que no sirvió de nada el amistoso, no quiere ver más allá de lo establecido. No fue una fiesta y tampoco un baile de gala, pero sí un oportuno ensayo, un necesario experimento para detectar a aquellos futbolistas que sean capaces de competir por un puesto -si no titular, sí de suplente- en el combinado estelar y de paso, generar sana competencia interna para evitar dañinas zonas de confort.

Me quedo con Lozano y su insaciable ímpetu de ir siempre al frente, con Cándido Ramírez y el deseo de no desperdiciar la oportunidad que ni en Rayados tiene, con el talento de Dueñas y la visión de Pizarro.

Jesús Corona lanza señales de aún estar en calidad de elegible para lo que venga y que Torres Nilo, Flores y Jiménez están para ser parte de cualquier tipo de convocatoria.

Senegal no fue el flan que todos esperaban. Le compitió a México, a esa tan criticada y alternativa selección nacional.

No todos los moleros son malos. Éste deja un triunfo basado en el estilo que tanto anhela y predica Osorio. Jugar por los costados, abrir la cancha y detonar con apariciones constantes de los extremos.

Los dos goles surgen de pelotas proyectadas por las bandas. La obsesión de Osorio en cuanto a filosofía de juego tuvo efecto inmediato.

Y sobre Cándido, queda demostrado que Osorio no es solo entrenador, también seleccionador. Detectar a un jugador apartado de reflectores y con pocos minutos no debe ser sencillo.


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