A lo warrior

De micrófonos y culpas

Es el que porta la camiseta quien tiene la facultad para anotar un gol. Nadie más. Solo aquel que fue elegido para conformar un once. Alguno de los que pisa la cancha y ejecuta de la manera más cercana a como lo imaginó antes de ir a la cama.

Que yo sepa, nunca alguien fuera del campo ha convertido un tanto. Ni un entrenador, ni un aficionado, ni un graderío; mucho menos el narrador que lo canta o el analista que explica el por qué de la anotación. Tampoco el que escribe la reseña del encuentro o el que realiza las entrevistas tras el silbatazo.

En tiempos donde los insaciables y voraces tentáculos de las redes sociales aglomeran el debate en un mismo flujo sin filtro alguno, con apasionamientos desmedidos y con mentadas arremolinadas en el anonimato, ahora los culpables son los medios y por ende los comunicadores cuando un equipo y/o entrenador no consigue los resultados deseados.

Antes que el reclamo o la exigencia al protagonista de la cancha, vendrá la amenaza y la descalificación a quien opina o analiza la situación mientras el aficionado cobija y apapacha al jugador por creer que dejará de ser incondicional si se le ocurre apenas criticar.

Ahí estarán entonces los comentaristas, reporteros y analistas, con o sin el tan socorrido "pseudo" que avientan por delante como arma de humillación. Los malos del cuento que pierden partidos, que fallan penales y que dejan escapar campeonatos.

Hoy "comemos" -dicen- de Cruz Azul. Hace dos torneos comíamos de Chivas. El siguiente quizá comamos del América, Tigres, Toluca o Femexfut.

Pues buen provecho entonces. Metamos todos la cuchara y engordemos el caldo para que nunca nos vaya a faltar.

Mientras tanto, a seguir intentando hacer un gol desde aquí.

carlosguerrerogallegos@gmail.com • Twitter@CARLOSLGUERRERO