A lo warrior

La macabra noche en Honduras

Concacaf, la guionista más irreverente del mundo, ha regalado otro oscuro capítulo. La crítica especializada podría resumir que la película se excedió en humor negro y que ciertos renglones sobrepasaron los límites de lo mordaz.

Desde un gol fantasma en Panamá, tan malo como filme de terror de bajo presupuesto, hasta un manicomio en San Pedro Sula sin garantías de nada. Ni siquiera para que rodara la pelota por espacio de diez segundos sin interrupción alguna.

Es cierto, México jugó mal, resultó vulnerable y fue asediado. Pregúntenle a Ochoa. Pero créanme, después del tercer gol -inclusive antes- jugar en ese campo era imposible.

Quienes así lo dicen desde la comodidad de un sofá, no tienen idea de lo que era la cancha en San Pedro Sula. Pasto silvestre de terreno baldío. Los pies se perdían en él. Escasa seguridad. Invasión de aficionados y arteras mañas de jugadores hondureños tirándose con el viento y fingiendo todo. Tan evidente su juego sucio como las marrullerías y los sudores de Pinto por el nervio acumulado.

¿A qué tenía que arriesgarse México? A nada. ¿Qué necesidad de recibir una roja por caer en provocaciones o una agresión de alguno de esos espontáneos que corrían por toda la cancha? Aquello olía a invasión, a desquicio, a que iba a terminar mal.

A lo lejos es muy fácil decir que Osorio merece ir a juicio para hablar sobre su continuidad. Que no sirve para nada el proceso, que todo está mal y que terminó líder porque los rivales atraviesan su peor momento futbolístico en años.

Felicito a los pitonisos que ya desde ahora auguran fracaso para México. Me deja tranquilo saber que a la hora de emitir algún voto por el país, sabrán elegir mejor. (Con eso de que cuentan la película sin haberse rodado aún).

carlosguerrerogallegos@gmail.com • Twitter@CARLOSLGUERRERO