A lo warrior

El salto del tigre

Hace unos días hablé en el portal de Referee sobre el crecimiento de Tigres. Me atreví a decir que HOY es el “quinto grande” de México.

El video levantó ámpula. Molestó y decepcionó a miles. También muchos coincidieron por obvias razones y algunos asintieron aun siendo partidarios de otros clubes.

Siempre será un tema subjetivo y absolutamente complejo cuando los aficionados leen o escuchan con los filtros de su equipo favorito y sin dejar de lado la pasión. Es entendible.

La grandeza no necesariamente debe sopesarse en la cantidad de títulos. Evidentemente es una parte fundamental, pero no lo es todo. No solo es cuestión de vitrinas.

Hoy los felinos son un equipo que trasciende. Se habla de ellos. Rompieron sus propias fronteras regionales para permear en titulares nacionales. Tigres haga lo que haga, para bien o para mal, es analizado y criticado. Si es campeón porque es campeón y si está en picada porque va en picada.

Tigres tiene una asombrosa identidad entre sus aficionados, pero de igual forma provoca rencor alrededor. Es visto como el poderoso, el millonario, el que no tiene límites. Tigres tiene rato que dejó de ser indiferente.

Cuenta con un clásico arraigado, tiene una inigualable pasión en el graderío y es fielmente acompañado en todas sus travesías. Gignac es ídolo y villano, amado y reventado; Tuca, el polémico y odiado. Protagonistas y antagonistas. Aceptación y rechazo.

Dicen que apenas lleva media década destacando. Cruz Azul destacó en una y con esa le bastó.

Toluca por vitrinas es un grande, también León por historia y títulos, Pachuca y Santos por la fina cosecha en tan poco tiempo. Sin embargo les falta un enemigo, un archirrival y un odio generalizado. Son ejemplares, son buenos, pero no causan malestar.

He ahí la diferencia.

carlosguerrerogallegos@gmail.com
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