A lo warrior

Si como juzgamos a Fidel Kuri…

Todos hablan de Kuri, del daño hecho y de la cavernaria forma en que encaró a un hombre que mutó en maniquí por unos segundos, pero díganme algo, ¿no acaso muchos de nosotros que vivimos en este extraño mundo, somos los primeros en romper todo tipo de reglas, de envalentonarnos ante todo aquel que apenas nos toque el claxon o que cuestione nuestro trabajo?

Repruebo totalmente los actos de Kuri y para nada los justifico, pero a veces creo que juzgamos como si fuéramos un pueblo ejemplar. Y tristemente, estamos muy lejos de serlo.

He visto liarse a golpes a desesperados que en pleno embotellamiento, bajan la ventanilla al primer "cerrón" para lanzar insultos hasta que aparece el dizque valiente que abre la portezuela para amedrentar con martillo en mano.

También he visto a muchos perder la cabeza en momentos donde la congruencia no acaricia al cerebro, donde la bilis tiene más músculo que la sensatez y el hígado más autoridad que la inteligencia. No es solo Kuri. Ojalá todo fuera tan simple como un hombre que como él, con tremenda cruda moral escribe –o le escriben- una carta para ofrecer disculpas intentando resarcir daños.

Pero no. Lamentablemente, estamos envueltos en una sociedad que le abre paso a la corrupción porque "no hay de otra", que le grita ¡ratero! al árbitro cuando aún no ha empezado el partido y que enseñamos a nuestros hijos a decir ¡ehhh... putooo! al portero. De hecho, hasta nos causa gracia. Pero si alguien nos dice "puto" en la calle, la reacción "a lo Kuri" seguramente se queda corta.

En fin, hablamos mal del que apenas se despide, ponemos piedras al que va creciendo y aunque estemos en contra del bullying, a escondidas le decimos "maldito gordo" al vecino que ya nos desagrada porque acaba de estrenar camioneta.

Paremos con lo del mal ejemplo de Kuri. Señores, los buenos y los malos ejemplos están en casa, y ya después, mucho después, en un estadio de futbol.


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