A lo warrior

El 'iPad' del 'Tuca'

Después de caminar casi la misma distancia de un medio maratón –o al menos eso sentí- en el Aeropuerto de Dallas, llegué a la puerta B2 por donde tomaría el avión con destino a León. Llené las formas aduanales y me dispuse a escribir esta columna antes de abordar.

Mientras pensaba cómo darle forma al primer párrafo sobre el partido ante Argentina, observé a lo lejos un par de flashazos. Iban dirigidos hacia una cabeza blanca y sabia como la de Mejía Barón. El doctor portaba gafas redondas, "cristaleadas" y modernas, quizá para contrastar su serena personalidad o para disimular las pocas horas de sueño por tan tempranero itinerario.

Éramos vecinos en sala de espera. Un vuelo a Monterrey salía diez minutos más tarde por la puerta B3.

De pronto, una estudiosa silueta de Ricardo Ferretti. Estaba sentado en un confortable escritorio. Me quedé viéndolo por varios minutos. Lo analicé como pocas veces puedo hacerlo, es decir, fuera de su papel y lejos de esa jaula técnica que lo tiene maniatado. La mano derecha detenía su quijada con pose de pensador mientras el reflejo de un iPad iluminaba su rostro.

Tres o cuatro pasajeros se atrevieron a acercarse para pedirle una foto. Todos sin excepción, lo pensaron dos veces. Tuca accedió sin problema alguno.

Le observé su eterna polo blanca y las agujetas de los tenis desajustadas cuando me levanté para saludarlo y de paso, para ver qué tanto analizaba en su tableta electrónica. ¿Algún parado, un esquema? ¿Notas deportivas? ¿Su próxima lista? ¡No! Tuca jugaba una especie de Candy Crush.

¿Qué pasó "Gueguego", a dónde vas? –me dijo-. Platiqué un par de minutos con él antes de abordar. Ferretti me sacó una enorme sonrisa con sus peculiares formas para la charla informal. Percibo que Tuca lo está disfrutando y que la presión para él es, lo que simplemente infla al esférico.

Bigotes vemos, niveles conquistados de Candy Crush no sabemos. ¡Quédate Tuca!


carlosguerrerogallegos@gmail.com
Twitter@CARLOSLGUERRERO