A lo warrior

Los hornos de Pumas

El jefe de panaderos, responsable de los proveedores y operador principal de la repostería, entrega la materia prima al novato encargado de elaborar pan artesanal para levantar el negocio venido a menos. La competencia es fuerte y la clientela se ha ido alejando.

Al paso de los meses, se dan cuenta que los ingredientes comprados -y algunos otros reutilizados- no cumplen los estándares para lograr el mejor de los productos. Así que el jefe de panaderos corre al aprendiz para tomar su puesto. Pero tampoco le va bien. El pan sigue insípido y amorfo. En la desolada panadería universitaria nada funciona.

Mal Pumas. Mal desde que Egea toma el puesto de Palencia. Mal desde la conformación, la planeación y la dirección deportiva. No por mandar a la cancha a dos jovenzuelos con dorsales mayores al 300 significa que la cantera funciona de nueva cuenta y no por contar con uno de los delanteros más poderosos significa que el éxito estará asegurado.

Pumas está lleno de mensajes equivocados. Desde el cese de Palencia, pasando por el instante en que Egea deja el escritorio y asume la dirección técnica, su renuncia sobre la mesa y el colocarle a David Patiño la etiqueta de interino hasta el final del torneo. Una burla. Otro rancio mensaje.

Si no confían en Patiño, si no le ven condiciones de estratega, si no creen que tenga la capacidad de levantar a Pumas ¿para qué ponerlo? Hubieran aprovechado la pausa de la Fecha FIFA para buscar al técnico ideal.

La etiqueta de interinato hasta el final de torneo como cita el escueto comunicado, no ayuda al presente nebuloso de Pumas. Solo agria más la masa, la torna aceda. Imposible que el negocio levante con semejante organigrama. El aroma no atrae a los comensales.

En la panadería Pumas hace tiempo que el horno no está para bollos.

carlosguerrerogallegos@gmail.com • Twitter@CARLOSLGUERRERO