A lo warrior

La guadaña

Ya hizo acto de presencia. Apareció luego de cinco semanas. A lo lejos, por las penumbras de la comarca donde hace tiempo desapareció el buen futbol, se le vio por última vez entre matorrales y canchas. Ahí estaba, erguida e intimidante la filosa arma que sesga técnicos sin piedad.

Acabó con las aspiraciones de Luis Zubeldía, que no logró cuajar el proyecto lagunero. Entre lo corto del plantel y las repentinas salidas de jugadores que hasta hace poco abrieron las vitrinas, hoy Santos luce más cerca del infierno y más lejos de la gloria, razón por la cual, la directiva deja atrás los nuevos ensayos, las frescas ideologías y los rostros nunca antes vistos, como sucedió con Caixinha, Ayestarán y Zubeldía.

Ahora compran con José Manuel de la Torre experiencia y renombre. Aun así, el éxito no está asegurado. Mucho menos con el actual plantel, que lejos de ser redondo, parece un dodecaedro con demasiadas caras. Será tarea del nuevo cuerpo técnico lijar el equipo hasta lograrlo redondear. ¿Pulirlo? Seguramente hasta el siguiente torneo.

Pero la guadaña no se conforma con un solo entrenador. En la mira tiene a otros tres. Uno que deambula por el Bajío, otro en la capital y uno más justo en el centro del país. Luis Fernando Tena, Tomás Boy y Luis Alfonso Sosa.

Al primero se le vendrá la noche con todo y la punzante navaja si no consigue un triunfo el sábado, cuando León reciba a Gallos Blancos. Vucetich, tan amado por esos lares, podría ser indirectamente el hombre que jale del gatillo.

Los equipos de Sosa no juegan mal, pero tampoco ganan. Una sensación de arena movediza se percibe en Aguascalientes. Y con Boy, a menos que la ciencia descubra transfusiones a través de motivación para que despierte Cruz Azul. De otra forma, no veo cómo los jugadores puedan recibir algo de sangre. Vaya que les hace falta.

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