A lo warrior

Las formas de Osorio

Escucho y leo por todos lados severas críticas sobre el funcionamiento de la selección mexicana. Que no convence, que se nubla demasiado en diversos lapsos de sus partidos y que ante Chile y Uruguay merecía perder simple y sencillamente porque sus rivales tuvieron más llegada, más tiempo la pelota y generaron mejor futbol. ¿Y entonces por qué no ganaron?

Comparto que México en efecto, se nubló cuando jugaba con un hombre de más en la cancha, que Uruguay fue mejor en el arranque del segundo tiempo, pero de ahí a crucificar a Osorio porque hubo desorientación, me parece un exceso. Entendamos que era el primer juego, el debut ante un equipo serio y competitivo. No se puede juzgar con tanta severidad.

El equipo de Osorio no ha perdido, le anotan poco y gana. Algo –supongo- está haciendo bien. Hay victorias que maquillan errores, pero siempre se estará mucho más cerca de la mejoría cuando los resultados positivos acompañan, cuando la presión se reduce y el mal ambiente no permea.

Les aseguro que los primeros en pedir mesura son los jugadores. Entrevisté a Rafael Márquez al final del partido y con absoluta serenidad habló de errores. No vi a un solo jugador salir con aires de triunfalismo. Osorio tardó una eternidad en salir del vestidor para dirigirse a la conferencia. Significa que el discurso final hacia sus jugadores fue largo y duro. Había inclusive, un ambiente enrarecido en los pasillos del estadio y afuera del vestidor. Algo así como si se hubiera perdido.

Dejemos que esto camine un poco más, que el torneo avance. Estoy harto de juegos espectacularmente jugados, de planteamientos llamativos y de parados envalentonados a cambio de derrotas. Estoy cansado de partidos que se escurren en momentos finales, de juegos como el de Holanda donde se tuvo para noquear y por el contrario, se terminó llorando.

Esta selección tiene algo hasta ahora: trabajo, estrategia y resultados. Calma. Nunca había tenido tantos días a su equipo. 

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