A lo warrior

Y pensar que algunos exigían goleada

Todos culpan a Osorio. Me queda claro que es el primer responsable en la toma de decisiones para la conformación de un once pero, ¿y los jugadores? ¿Cuándo será el día que con la misma severidad con la que se mata al entrenador se le critique al jugador?

Osorio no alinea y no rota para perder. No lo hace para tirar a la basura los partidos. Tampoco para exhibir a los que andan faltos de juego o de ritmo. Su trabajo está de por medio y él es el primero que entra en zona de riesgo cuando algo sale mal.

Yo también señalaría a los jugadores que no aprovechan las oportunidades concedidas, a los que siguen sin detonar en los momentos más críticos, a los que no dan luz cuando más lúgubre es el camino y a los que desaparecen cuando más se requiere de ellos.

Juan Carlos Osorio crucificado en críticas por los ocho movimientos lanzados al terreno de juego estalló como pocas veces le he visto en su zona técnica. Se encaró en más de una ocasión con el cuerpo técnico de Nueva Zelanda.

Impotencia acumulada en las venas por el anti Fair Play del rival y también porque veía cómo su maquinaría no carburaba. La selección mexicana se extravió durante 45 minutos en un denso bosque repleto de neblina y sin provisiones. Llegó al juego con la brújula rota y sin una linterna para al menos saber dónde pisaba. Afortunadamente logró salir de la oscura maleza. Eso sí, raspado, adolorido, con la sangre caliente y lleno de dudas.

La victoria ante Nueva Zelanda ha salido cara. Salcedo causa baja por lesión, Moreno con un fuerte golpe y cuestionamientos en el tintero por un funcionamiento poco convincente. México pudo no haberlo ganado. Terminó increíblemente sufriendo, pidiendo la hora y teniendo de nueva cuenta a un portero como figura.

México casi golea, pero a sí mismo.

carlosguerrerogallegos@gmail.com • Twitter@CARLOSLGUERRERO