A lo warrior

Cruz Azul en tiempos de Twitter

Quienes manejan a Cruz Azul han comenzado —sin tener la más mínima noción— una masiva exterminación de aficionados que en el algún momento se han asomado a la causa celeste.

Y el problema no son los viejos seguidores. Esos no se van. Solo reclaman, se lamentan, pero ahí seguirán pernoctando con la preocupación de qué tan espinoso será el día siguiente. Eso sí, con la satisfacción de que algún día fueron testigos de la grandeza del equipo.

El tema es cómo atraer a las nuevas generaciones. Si el abuelo heredó la pasión a su hijo y ahora el padre desea hacer lo mismo, ¿con qué argumentos convencer al niño de 10 años para que la herencia permanezca intacta?

En algunos casos bastará ver al abuelo con la camiseta para que el nieto con orgullo la porte, pero en otros casos, el pequeño de la familia podrá —con toda lógica— voltear hacia nuevos horizontes en busca de una mejor experiencia deportiva e interactiva.

Hoy los jóvenes al adentrarse al mundo tuitero se llevan una amarga sorpresa: de Cruz Azul solo se habla de bloqueos y de un putrefacto manejo de redes oficiales. No hay fundamentos de peso para que digan lo fascinante que resulta seguir sus cuentas.

Y supongamos que a las nuevas generaciones (esas que mañana decidirán si pagar o no un boleto) les importa un bledo el mundo digital —cosa que es imposible— ¿qué razones tendrían para apoyar a un equipo sin rumbo y perdedor?

Si quienes manejan a Cruz Azul piensan que seguirá siendo grande por títulos y por afición, mucho cuidado. Lo primero se desvanece entre fracasos y lo segundo es un valor pisoteado.

Cruz Azul no está haciendo nada por sumar seguidores ni por mantener contentos a los que quedan. Hoy, a cambio de satisfacciones y buenas razones, les ha dado una pala para cavar la tumba del equipo.

carlosguerrerogallegos@gmail.com • Twitter@CARLOSLGUERRERO