A lo warrior

Corta memoria

Aún recuerdo la noche amarga en el estadio Azteca cuando la Selección Mexicana era incapaz de imponer condiciones. Tras caer ante Honduras y con un proceso insostenible, José Manuel de la Torre caminaba apresurado hacia los vestidores con la mandíbula reacia, los puños apretados y la mirada retacada de coraje. Su combinado ponía en riesgo la calificación a Brasil.

Imposible olvidar las entrevista incómoda que debí realizarle al término del juego. Resultaba espinoso lidiar con la rabia contenida de un entrenador que buscaba desquitarse con el primero que estuviera enfrente. Demasiada presión. La silla caliente que no perdona y que transforma a todos.

Se fue el Chepo y llegó para nunca quedarse Luis Fernando Tena. Una sola noche bastó para alargar la agonía. Estados Unidos ponía otro clavo en el ataúd de uno de los procesos más complejos jamás recordados.

Entonces la salida fácil bajo la fórmula ganadora de Víctor Manuel Vucetich. Sin embargo, la inercia perdedora de un equipo desangelado fue mucho más fuerte que toda buena intención.

Recuerdo en Costa Rica el macabro silencio que se vivía en el banquillo. Chicharito volteaba a verme para que le informara sobre el resultado entre Estados Unidos y Panamá. México durante algunos minutos estuvo muerto clínicamente hasta que llegó el milagro de Graham Zusi.

Cuatro directores técnicos, un repechaje, un viaje a Nueva Zelanda y el tener que vestir de verde al América con todo y entrenador con tal de llegar a Brasil. Un desastre por donde se le vea.

Este viernes México podría calificar a falta de tres partidos más en el Hexagonal. Muy rápido se nos olvida el lúgubre pasado, el sufrimiento vivido o de plano nos excita el drama. Hoy que el proceso rumbo a Rusia marcha bien, parecería que va todo mal. 

carlosguerrerogallegos@gmail.com • Twitter@CARLOSLGUERRERO