A lo warrior

América requiere vergüenza

Guadalajara con doblete de Brizuela y uno más de Peña (imagínense) dejó nauseabundos e indignados a miles de americanistas que pensaron ante Chivas, verían en su equipo kilogramos de garra, ya que futbol no sobraba por aquellos días en las bodegas de Coapa.

Chivas con ese enardecido deseo de salvar y/o construir campañas venciendo al odiado rival, logró con talento y motivación ponerlo pecho tierra hasta clavarle los dientes en tres ocasiones.

América inexistente, en aquella fecha 7 “murió de cancha” cual muerte de cuna. Cerró los ojos y paradójicamente, Ambriz los abrió a la más cruda de sus realidades. Su puesto desde ese instante se tambaleaba peor que malabarista con funda en la cabeza. Como si América estuviera endeudado en el buró de crédito del futbol, su cruel destino volvió a perseguirlo en el estadio Azteca para una semifinal de Copa. Y América volvió a perder. Sí, a perder (Por más que La Volpe con ese retorcido colmillo de extinto mamut, se aferre a que técnicamente se mantiene invicto).

Chivas logró mofarse por segunda ocasión. Si eso no les mueve, no les llega, no les pega, no les genera un vacío a Darwin, Rubens, Aguilar, Martínez y compañía, que se retiren de una vez. Que levanten la mano y pidan no jugar. Que hagan maletas y adelanten su vuelo de regreso a casa. Que se sincere todo aquel que hoy no tenga vergüenza, sed de revancha y hambre de venganza deportiva.

América no puede hacer otro ridículo más. Si va a caer, que piense en las formas. Una tercera derrota en Clásico Nacional en apenas un semestre, en el año del Centenario, sería lapidario e imperdonable. Ya bastante ha tenido y mucho le han tundido como para que se aviente el round de una temprana eliminación. Dudo que las heridas sanen en Japón. El 3 a 0 no se olvida.  

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