A lo warrior

Cierra el puño, México

Justo al momento de soplarle a la vela de mi pastel, todo se empezó a mover. La mesa se estremeció y nos fuimos para adelante. Cumplía 6 años de vida y aquello fue la segunda réplica que esparció más temor y dolor como si no hubiera sido suficiente con el día anterior.

Treinta y dos años después, una macabra coincidencia, una mala jugada del destino que ni a la tinta del guionista más maquiavélico se le hubiera ocurrido, otra desgracia hizo resquebrajar al país. Justo el día en que se recordaba a las víctimas del 1985, justo el día y el momento en que se realizaban protocolos de seguridad y simulacros para estar preparados por si —algún día— otro sismo nos tomara por sorpresa.

Ese "algún día" llegó. El mismo día. Así que nos tomamos de las manos como hace tres décadas. Uno a otro, con el corazón por delante aunque triste y apretujado.

Apareció el México que verdaderamente somos. El solidario y maravilloso. El que desembolsa pesos que no le sobran para llevar comida y medicina. El que dona herramienta y el que pone músculo para encontrar vida entre las ruinas de muerte.

Aprendimos a comportarnos. Dejamos a un lado las estupideces en las redes sociales para convertirlas en carteles de ayuda demostrando que podemos ser civilizados. Que estamos de pie y que juntos somos potencia mundial en solidaridad.

Todo mi respeto a quien lleva un vaso de agua, a quien levanta piedras, a quien organiza brigadas, a quien arriesga su vida por salvar a desconocidos y a quien no se olvida de los animales.Toda la fuerza también para quienes han perdido a sus seres queridos y a quienes están en medio de la zozobra y la angustia.

Cierra el puño, México, levanta los brazos, actúa, calla cuando debas hacerlo y escucha el latir de los corazones heridos que aquí está la más fuerte grúa humana jamás construida.

carlosguerrerogallegos@gmail.com • Twitter@CARLOSLGUERRERO