A lo warrior

El 4-3-3 no atrapa, no vende

No ha dirigido un solo partido y ya le han puesto en la sien, una pistola repleta de críticas a Juan Carlos Osorio. Y todo porque llevó a su conferencia un denso guión de conceptos al que no estamos tan acostumbrados.

Hasta de embaucador y demagogo lo calificaron por su espaciosa y entumecida oratoria al momento de responder ante las cámaras que ayer, lucieron alineadas cual pelotón de fusilamiento durante 45 minutos en su presentación oficial.

No entiendo. ¿Dónde está el problema si Osorio contesta y expresa así sus conceptos? ¿Está obligado a hablar de otra forma o a cambiar su personalidad? Más vale irnos acostumbrando pues el colombiano digiere cada palabra con la sutileza de un caballero que come frente al rey en plena cena de gala.

Me queda claro que quienes califican las formas de Osorio de barata verborrea, viven demasiado impregnados y permeados de anteriores ocurrencias que llenaron de folclor las ruedas de prensa -también válidas, por cierto. Pero entendamos que ya no son los tiempos de Aguirre ni de Herrera. Y por favor, dejemos de lado el complejo donde todo aquello que se percibe arquitectónico por su fina construcción, es obligatoriamente una vendimia de espejitos.

Al menos yo, disfruté de una conferencia donde se habló de táctica, de formaciones y análisis individual de futbolistas a partir de su constitución física. Los que piensan que es mera palabrería, quizá son los mismos que gritan en los estadios "¡ehhh... puto!", o quienes deseaban que Osorio se aventara alguna puntada tipo: "vamos a darle cabrones".

Al final, la cancha será la que hable. Justo el sitio donde nos hemos enfangado y estancado con todos los perfiles que han tenido el timón. Dicharacheros, populacheros, analíticos, mediáticos y estudiosos. Ya veremos si esta vez, el concepto va de la mano del resultado. Mientras, dejemos que Osorio llegue al partido uno.


carlosguerrerogallegos@gmail.com
Twitter@CARLOSLGUERRERO