A lo warrior

La agonía cementera

También los grandes mueren. Reinos que alguna vez conquistaron fronteras, que expandieron sus tropas y que vencieron a los más intimidantes ejércitos, en algún momento, cuando la estrategia de guerra falló, ya no pudieron evitar la caída.

Cruz Azul agoniza. De aquel imperio queda poco o nada. Si acaso, una que otra erosionada columna que apenas se mantiene en pie, aferrada a que la historia le permita mostrar a las nuevas generaciones lo que alguna vez representó suprestigioso arsenal.

Quien piense que con la salida de Tomás Boy los problemas se resolverán y que de inmediato el equipo encontrará la luz en el túnel, se equivoca categóricamente. Ojalá todo fuera tan simple como el cese de un entrenador y la elección de uno nuevo.

Cruz Azul está enfermo y oxidado. Boy sería una herida expuesta, por ahora suturada con su salida. ¿Pero lo de adentro? Habría que escarbar con pico y pala para sacar todo el denso fango acumulado ahí por años. Está tapada la institución. Se hizo vieja.

De entrada, se debe generar un proyecto. Ya no a corto plazo. Un proyecto a mediano y largo plazo. Buscar el título en 4 o 5 años. La afición se aterrará solo de escuchar “años” pero… es el camino. Vivir día a día, partido a partido sin ver más allá, colapsa los carcomidos cimientos.

Cruz Azul tiene que redefinirse. O se hace canterano, se mexicaniza, se dedica a exportar o apuesta por la importación, pero con exigentes filtros. Extranjero que no tenga papeles, permiso o condiciones para la Jornada 1, que mejor no venga.

O un descenso como otra alternativa para luego renacer y resurgir. Suena cruel, pero quizá sea la única forma de verdaderamente purgar tanta suciedad.

Mano dura, depuración y limpieza, que hasta las tuberías del drenaje tienen cierto tiempo de vida. 

carlosguerrerogallegos@gmail.com

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