A lo warrior

¿Tiraron la Copa?

Lo pregunto así, directo y sin rodeos. José Manuel de la Torre fue agradecido y sensato con el once que lo llevó a la final de la Copa MX. Correspondió con minutos el esfuerzo de los que menos han jugado en la Liga. Les inyectó confianza, les dio una palmada en la espalda, los arropó, los cobijó y los mandó a la cancha, pero… Chepo fue irresponsable. Irresponsable con la historia de su equipo y con la categoría de un Guadalajara que no puede aparecer en una final solo por cumplirla.

Chivas debió lanzar a su mejor equipo, a su cuadro de lujo, a ese que ha conseguido la salvación, a ese que ha devuelto la esperanza a sus aficionados, a ese conjunto que ya camina solito y sin empujones y al que no hace mucho, sus detractores anhelaban ver sepultado.

Al Guadalajara el título de Copa –no presupuestado- le venía de maravilla. Era un bálsamo que mataba los instantes de monserga y presión que vivieron por el maldito porcentaje. Era un golpe de autoridad, un dardo venenoso para los rivales. Ganarla era un “cuidado con las temibles Chivas”, o un “Chivas imparable va por el doblete”. Pero Chepo decidió descarrilar el embalado tren.

Y qué difícil para Puebla. Ganar sin posibilidad de celebrar. Beber sidra y tener que escupirla.

No olvidaremos esta final. El adiós de Cuauhtémoc, la supuesta alineación modificada por parte del dueño y ese subliminal apagón que avisaba del oscuro, muy oscuro panorama por el que aún debe transitar Puebla.

"CHÍCHARO"

Tiene ángel y futbol. A veces pienso que tiene más de lo primero. Da lo mismo. De momentos así también se alimentan los futbolistas. Volvió a demostrar que lo suyo, es triturar críticas para convertirlas en goles.

Y de su gol, no es la forma. Estético, bello, normal o burdo, es lo de menos. Es lo que significa ante una pesadilla recurrente llamada Atlético de Madrid.

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