A lo warrior

Pesadilla

Lo sucedido en Atlanta es digno del guión más maquiavélico adaptado para un partido de futbol.

Una vergüenza en toda la extensión de la palabra el descaro arbitral. Mucho más lastimoso el hombre de negro que el insípido funcionamiento del equipo mexicano.

Está fétida y caduca desde hace tiempo la Concacaf. Hoy con este tipo de teatros baratos y de quinta, ha puesto una dinamita en sus propias oficinas de por sí mermadas entre tanta corrupción por esos hombres que visten de forma elegante y se conducen sobre brillantes limusinas.

México es el soporte del certamen. Sin su presencia sería un torneo olvidado, grisáceo y desangelado. México llena las arcas, llena estadios, genera un maremoto de color. Imposible pensar en su eliminación.

Ciertamente es el menos culpable de los descaros indecentes del silbante. De lo que sí es culpable es del pobre funcionamiento. El progreso mostrado ante Costa Rica ayer se desvaneció por completo. Nula imaginación ante un equipo disminuido e igual de mermado en lo físico que México.

Es tiempo de dejar de buscar justificaciones. Guardado con autocrítica me confirmó en entrevista que sí pensó por un momento en echar fuera la pelota. Ni él lo disfrutó ni tampoco se sintió bien ejecutándolo.

Si ellos no comprenden que algo está mal de raíz, ¿cómo pedir una reacción inmediata?

O México mejora o Jamaica puede repetir la dosis de sufrimiento que ha venido sintiendo nuestra selección a lo largo de la Copa Oro a excepción del juego ante Cuba.

Que alguien ponga orden, que alguien alce la voz, no para crear hashtags o campañas de enojo o revancha, sino para mostrar el nivel esperado.

Y por favor, que pasen rápido los días y que acabe esta pesadilla, este maleficio, este cabaret de mala muerte llamado Copa Oro.

carlosguerrerogallegos@gmail.com

Twitter@CARLOSLGUERRERO