A lo warrior

Peláez, el responsable

Mucho antes de que Mohamed consumara su obra con el último título americanista, Gustavo Matosas ya se paseaba por la mente de Peláez. Le aparecía una y otra vez dando giros por la rotonda cerebral hasta que le sedujo la idea de llevarlo a los circuitos de Coapa.

Fue un capricho. América pudo hacer un esfuerzo por amarrar a Mohamed y más con el suculento campeonato. Sin orgullo de por medio, debió buscar la reconciliación para fortalecer el proyecto. Pero no, fue más grande la obsesión de Peláez por convertir al América en un todopoderoso. Optó por el auto de lujo, el más llamativo, flamante y costoso del mercado en ese momento.

La cuestión era tenerlo. Como sea. Sin pretemporada, sin todos los refuerzos solicitados. Sólo apostando a una escandalosa inversión con algunos de los jugadores más cotizados del momento. Pero Peláez erró al no analizar si dichas piezas convertidas en refacciones de lujo, embonarían en la ingeniería de Matosas.

Pasó el tiempo y poco del ADN que el uruguayo presumió en su anterior laboratorio apareció en América. A Matosas le faltaron jugadores más vírgenes de mente y le sobraron algunos que aún escurrían el aceite quemado del anterior motor.

Fricciones, roces y severas goleadas en contra. Discusiones al interior y una forzada cordialidad. Matosas se convirtió en una piedra dentro de los zapatos de Peláez. El título de Concachampions sirvió para arrojarla, pero la molestia en la planta del pie permaneció.

Fue una extensa lucha de poder. Granadas y dinamita frotándose peligrosamente entre juegos y escritorios. Matosas tan acostumbrado a solucionarlo todo a nivel deportivo e institucional, Peláez tan acostumbrado a ser él y nadie más. Un directivo que gusta de ser la bomba, la mecha y el fuego. Por ello la renovada idea de buscar a un técnico de más bajo perfil. Alguien que ya no conduzca ningún flamante auto, sino que más bien, le abra la puerta con elegancia al dirigente para que éste lo maneje a su antojo.

carlosguerrerogallegos@gmail.com

Twitter@CARLOSLGUERRERO